La casa

Relato de mi libro "El eco del bosque"


 ¡Por fin había visto la luz! ¿Cómo no se habría dado cuenta antes?. Todos esos meses de  incertidumbre, de no saber como llevarlo a cabo, le habían provocado una angustia todavía mayor que aquellas que le condujeron a esta decisión ya irrevocable.
Porque la decisión, en efecto, ya está tomada; Pero su ejecución no puede ser la forma habitual por la que opta todo el mundo que está en la misma disyuntiva.
Eso es absolutamente vulgar. Está al alcance de cualquiera. El es un snob. Tiene que estar a la altura de las circunstancias.

Decidió optar por otro método en el que, además, involucrara la conciencia de otros. Eso además de poco corriente, tenía el morbo añadido de ver como la gente abandona sus principios por muy arraigados que los tenga,  por una buena suma de dinero. O por conseguir cualquier otra cosa con la que no se hubieran atrevido ni a soñar.
Hizo repaso mental de todos sus amigos. Al serle difícil encontrar principios por este lado, recurrió a los conocidos, que eran cientos. Reparó en una persona. Alguien con una vida privada y pública intachable, que ya es difícil. Porque lo mas común es acabar sucumbiendo a las tentaciones de los poderosos, capaces de comprar los sueños del que en ese momento posea la llave que permite abrir la puerta del único suyo: seguir acumulando riqueza y poder.
Estudiar al personaje y dirimir por que, o por cuanto, se vendería le suponía un aliciente que le ayudaría a seguir soportando la existencia mientras llegaba el momento.

Le invitó a comer y ya de sobremesa hablaron de lo divino y lo humano. Vio que iba a resultar complicado ganarse su complicidad. Necesitaría muchos encuentros para conocer sus supuestas debilidades y saber por donde abordarlo.

Después de varias citas le fue casi imposible contactar con él durante un tiempo, lo cual le preocupó: “ No puede haber sospechado nada de nada. No se que pasa entonces”.
Se enteró por amigos, que había comprado una casa en la zona vieja de la ciudad. Un antiguo caserón que un valido de reyes había construido para una de sus amantes, allá por el siglo XVIII. Existía una cierta leyenda, puesto que la amante había sido degollada y se decía que, desde entonces, la casa tenía maleficio, porque todo el que la fue habitando encontró la muerte de forma violenta. Pero a la esposa le fascinaba la historia del caserón, le parecía romántica y él se apresuró a complacerla.

Una tarde, al regresar a su casa , se encontró la invitación para una gran fiesta de inauguración que su reciente amigo daba con motivo del traslado a su nueva morada.
La noche de la gran cena con todo el poderío económico y político del momento, varios invitados preguntaron al nuevo dueño, si no tenía miedo de la leyenda de la casa.
“Bueno, eso es lo que son: leyendas urbanas sin mas. No hay que darles importancia”. Luego riendo sentenció:” Por ese motivo he comprado la casa a muy buen precio. En realidad, el maleficio me ha venido bien”.

A las pocas semanas se desayunó con la noticia en la primera página del diario: “El último nombramiento ministerial, se rompe el cuello al caerse por las escaleras de su nueva casa”.
Leyenda o no, lo cierto es que encontró la muerte de forma violenta como decían las crónicas que sucedía. “La casa que mata”, comenzaron a titular los diarios sensacionalistas.

Fue entonces cuando se le ocurrió la idea. Supuso, con acierto, que la viuda vendería la casa. Dio orden a su administrador de comprarla.
Este puso el grito en el cielo. Lo mismo que su hermana quien se presentó en su casa y le echó la gran bronca.
“¿Qué quieres suicidarte?. ¿ Te has molestado en leer las estadísticas que publican los periódicos?”.
Las había leído y comprobado. Desde su construcción en 1780, la casa había “matado” de forma violenta al cabeza de cada familia que la habitó. Hubo veces de matar a la pareja. Sin embargo, nunca mató niños. Todo un detalle.
Era perfecta para él. Vivía cerca, debería de habérsele pasado por la cabeza. Tuvo que ser ella la que le mandara una señal. Como las futuras amantes.
Se pasó un buen rato contemplándola. La verdad era espléndida. Estaba convencido que ella lo había elegido. Como se explica, sino, que matara con tanta celeridad, a la persona que él había escogido para hacerle de verdugo. Como se explica que el ministro, de repente, decidiera comprar la casa y vivir en ella; cuando hacía no mucho que se había mudado a otra mansión. Estaba claro. la casa le atrajo y se lo quitó de en medio, porque la casa a quien quería era a él. No tenía mas que instalarse y esperar.

La noche que se traslado a vivir “ con ella”, como le gustaba decir, abrió un carísimo champaña francés de la casa  Perrier- Jouet, y brindó con la mansión.   

Con la copa en la mano, de modo muy teatral, descendió lentamente la gran escalera, mientras le decía .”Soy todo tuyo. Tengo impaciencia por ver como lo harás. Ya que te has tomado tantas molestias, espero que sepas estar a la altura de mis circunstancias”.


2 comentarios:

Nieves R dijo...

Maria Jose, como siempre me ha encantado tu relato, que ya había tenido ocasión de leer en tu estupendo libro "El eco del bosque" del que sabes que soy una gran fan, porque no hay un solo relato en él que no me haya gustado.

Siempre consiguen mantener mi atención hasta el final y ese final nunca me defrauda y en este, en concreto, me ha encantado con que elegancia has tratado el tema de fondo.

Un beso muy fuerte amiga,

Maria Jose Mallo dijo...

Muchas gracias Nieves ¡que buena amiga y que buena lectora! de esas que nos gusta tener a todos los que escribimos.

Ademas, viniendo de alguien como tú que se eres muy cuidadosa y perfeccionista con tus escritos lo valoro mas si cabe.

Muchos besinos.