El renglón torcido

Capítulo VII






García fue el encargado de hablar con el sargento. El crimen estaba a medias de explicar. El asesino había matado a Sofía por error. La había confundido con Elisa porque llevaba la misma ropa ese día y se iba en bicicleta, también igual que la de Elisa, hacia la casa de María pensando que la Elisa estaba allí. Porque la niña de la casona tenía fijación por las cosas de su hermana y deseaba tener todo lo que ella tenía, incluso los amigos. Eso resultó, al final, fatal para ella.
   Ahora la pregunta era ¿Quién y por qué quería matar a Elisa? La respuesta estaba como todos suponían en el Inda. Pero el Inda apenas hablaba. Solamente con su abuela y poco. El muchacho tenía que haber visto algo muy definitivo.
   __Como si no hubiera visto nada. No habla. Tampoco comprendo por qué tanta fijación con el Inda; es un testigo mudo y no creo que tenga capacidad para deducir__ razonó Casimiro.
   __Igual si la tiene__ corrigió la abuela__ Lo que pasa es que no la puede expresar como todo el mundo.
   El chico había presenciado la violación de la Irene lo mismo que la Elisa. Incluso había sacado a Elisa de su escondite y la había acompañado a casa.  Ella se lo confesó a García. Pero nunca se lo había contado a nadie. Sabía que eso pondría en peligro al muchacho y más después de lo que le dijo don Antonio, el cura, cuando su abuela la llevó  hablar con él antes de la comunión.
   __ ¿Recuerdas lo que te dijo?
   __ ¡Sí!
   __ Soy todo oídos.
   Elisa dudó. La sola mención de don Antonio o del cardenal tenía la virtud de hacerla enmudecer. Sentía una necesidad imperiosa de huir a un sitio seguro, y como no sabía a dónde, meterse dentro de sí misma le parecía la mejor opción. Como el caracol. Dentro de su concha inexpugnable, a salvo de depredadores. Casi se había convertido en autista como el Inda, por eso, quizá, le comprendía tan bien y por eso, quizá, él se fiaba de ella, incluso la protegía desde su aparente fragilidad.
   __ ¿Me vas a decir que te dijo don Antonio para que le tengas ese miedo? Escucha, si no sabemos cosas, no avanzaremos, los crímenes quedarán impunes, el Inda continuará en peligro y todo esto no habrá servido para nada. Tienes que ser valiente.
   __Me dijo que si decía algo de lo que había visto el demonio me perseguiría y vendría a buscarme en cualquier momento, probablemente por la noche mientras dormía, para llevarme con él al infierno donde me harían durante toda la eternidad, lo mismo que yo había visto hacerle a la Irene. Me dijo que él y su sobrino eran los protegidos de Dios y por tanto nadie podía hacerles daño sin que Dios descargara su ira contra él, y que si yo me refería a ellos por cualquier circunstancia, Dios haría que el demonio viniera a por mí y me violara con su enorme miembro que me destrozaría…
   __¡Dios mío! Como se puede… ¿No se lo has dicho ni siquiera a tu madre?
   __ ¡No! Don Antonio me dijo que no hablara ni siquiera con mi madre, porque el demonio…Yo no sabía lo que quería decir…con lo del miembro…pensaba que era el rabo, el del demonio…tiene rabo y cuernos…yo no sabía…pensará que soy tonta.
   __Para nada. Pienso que don Antonio es un canalla.
   García estaba absolutamente conmovido  e igualmente cabreado por el sufrimiento de aquella niña inocente que tuvo la mala suerte de tropezarse con dos canallas que le destrozaron la infancia. “Casi como si la hubieran violado”, pensó.
   __Escucha, te doy mi palabra de que el demonio no va a venir por ti en ningún momento y ¿sabes por qué? Porque ni siquiera existe. Créeme. Don Antonio y su sobrino, no son los protegidos de Dios. Son  sus enemigos, en todo caso; ellos representan el mal en este mundo. Son ellos los que hacen daño, nadie más que ellos. Dios está de tu parte, no de la suya. Dios, en todo caso, os protege a ti y al Inda. Vive tranquila. Esto ya terminó. Te doy mi palabra.
   Elisa lloraba mansamente sentada frente a García. El antiguo policía sentía rabia y pena, casi en la misma proporción. Vaya par de elementos. Se acercó a Elisa y le tomó las manos con suavidad.
   __Escucha Elisa, ahora que estás más tranquila. Tú no reconociste al violador.
   __No, no le vi. Tampoco vi a la Irene, no vi nada, simplemente escuche las voces.
  __Entonces por qué ese empeño en que no hablaras… ¿No le dijiste que no habías visto nada?
   __SI.
   __Entonces…
  __No me creyó. Me dijo que mi abuela le había dicho que lo vi todo. Me llamó embustera y me dijo que el demonio me destrozaría…
 __Calma, calma. Ya te he dicho que no hay demonio. Don Antonio es el embustero.
   Elisa miró a García con suspicacia, tratando de aceptar que el policía decía la verdad. Era una necesidad creer que García estaba en lo cierto. Si fuera así, estaba salvada, estaba libre.
   __Si lo hubieras visto todo hubieras corroborado la versión del padre Alejandro, cuando culpó al obrero de la Casona__ razonó García.
   __Yo no vi al hombre y supe que era la Irene porque el padre Alejando corrió la voz y llamó a los guardias.
   __ ¿Fue el padre Alejandro quien encontró a la Irene?
   __Si. Yo ya me había ido. El Inda me sacó de allí.
   Hubo un silencio prolongado. García pensaba y Elisa lloraba en silencio. Fue ella quien habló.
   __El Inda lo sabe.
   __El Inda.
   __Si, el tiene un cuaderno donde lo dibuja todo. Yo lo he visto.
   __Un cuaderno.
   __Si. Sabe dibujar muy bien. Parece una película. Tiene todo dibujado.
  __ ¿Tú has visto el cuaderno? Quiero decir si has visto todo lo que tiene dibujado.
   __Todo no. He visto algo. He visto que no fue el novio de la Irene quien mató al gañan que la violó.
   __¿Ah no?
   __No. Según el Inda fue el padre Alejandro.
   __¿Que me estás contando? ¿El Inda te lo enseñó? ¿Y por qué?
   __Porque yo pasaba por allí cerca, cuando escuche un disparo y el grito de una persona…entonces vi al padre Alejandro con su escopeta y me escondí…pero él me vio.
   __¿Como lo sabes?
   __Porque me llamó y me anduvo buscando, pero yo me escondí y me tapé con ramas, pasó cerca pero no me vio. No quiero hablar con ellos desde aquello, les tengo mucho miedo…
   __Ya no debes temerles, en absoluto. Prosigue no te detengas…
   __Entonces apareció el Inda y volvió a llevarme a casa. Unos días más tarde, después de que se llevaran preso al novio de la Elisa, vino por mi casa y me hizo señas. Salí a verle y me enseño los dibujos. El padre Alejandro mataba al gañan y también vi otros en los cuales don Antonio parecía amenazar al novio de la Irene con mucha violencia en los calabozos. Después de eso confesó…y ya sabe luego se ahorcó en la cárcel.
   Por fin había aparecido el móvil. El cardenal pensaba que Elisa lo había visto matar al supuesto violador. En aquel tiempo estaba amedrentada por don Antonio, pero los niños crecen y pierden el miedo y el era ahora cardenal. Tenía mucho más que perder. Así que hizo venir un pistolero para matar a Elisa, pero el matón erró la primera vez y se equivocó de víctima más tarde. Sofía murió para nada.
   __ Tú has comprendido que tu media hermana no era la victima realmente.
   __No, no lo era. Estoy segura que la confundieron conmigo y estoy segura también, que fue por lo de la muerte del criado, por eso comprendí que el Inda estaba en peligro. Porque todo el mundo sabe que el Inda lo controla todo, aunque no le dan importancia. Lo tienen por tonto ¿sabe usted? Pero no es tonto, simplemente es diferente. Pensé que era cuestión de tiempo que se fijaran en el. Los asesinos, me refiero…
   __Chica lista. ¿Podrías lograr que el Inda nos enseñara los dibujos?
   __El Inda no es tonto como le digo  y ha escondido los cuadernos. Ya no los tenía encima cuando lo llevamos a nuestro desván.
   __Y no sabes donde…
   Elisa negó con la cabeza.
  __ ¿No podrías tratar de hacerle comprender lo importante que sería que nos mostrara el cuaderno donde está la muerte del supuesto violador? ¿No podrías lograr que confiara en nosotros?
   __No lo sé. Puedo intentarlo.





Continuará...

El renglón torcido


Capítulo VI




Casimiro tiró del hilo de las tierras y encontró el ovillo. Parece ser que las dichosas vides estaban en medio de las fincas de ambos: el cardenal y el señorito. Estaban entre las tierras de los Ayalas, que habían comprado el cura con el dinero del cardenal, se supone, y la linde del marqués de Sierra y ¡oh maravilla! las tierras en cuestión a punto estuvieron de ser recalificadas para convertir el viñedo en el núcleo de una urbanización de lujo. Las vides pertenecían a una familia que hacía años habían emigrado a Suiza y allí se quedaron sin mantener apenas contacto con el pueblo. Hasta Lucerna viajaron emisarios de ambas familias para adquirir las fincas a precio de saldo porque no servían para nada, nunca habían dado buena uva ni la iban a dar. Aquellas eran tierras de cereal…
    __ ¿Y entonces por qué tanto empeño en adquirirlas?__ se preguntaron los actuales propietarios.
   __Para que no queden en tierra de nadie aisladas en medio de dos latifundios y pierdan todo el valor.
   __ ¡Que considerados!
   Los herederos intentaron vender las tierras a la supuesta constructora que no apareció por ninguna parte. Alguien iba a construir, de lo contrario para que querían las vides los Sierra y los curas, pero aparentemente nadie estaba interesado, nadie sabía nada, incluso en el consistorio local se burlaron de ellos cuando insinuaron lo de la urbanización.
   __No les vendría nada mal ¿eh?
   __Queremos hablar con el alcalde.
   Hablaron con él tras varios días de espera, para nada. El alcalde les juró que  alguien les había engañado, o ellos tenían demasiada imaginación y les dio su palabra de político honrado de que nadie, nunca, bajo ningún concepto, había pensado en recalificar semejantes terrenos en medio de la nada rodeada de cereal y reses. Los suizos se volvieron al país de Heidi decepcionados, pero como habían desarrollado una mente práctica, por mimetismo tal vez, se pusieron en contacto de nuevo con los compradores subiendo el precio de las tierras, pero dejando margen suficiente para que los compradores hicieran negocio y pagaran las mordidas. Así por lo menos ganaban todos. Los curas hicieron la puja más alta y se llevaron el gato al agua, pero casi al mismo tiempo hubo elecciones municipales y autonómicas y el marqués de Sierra resultó elegido alcalde y su primo político presidente de la Comunidad y los viñedos continuaron siendo solamente eso, viñedos con mala uva.
   __Según me contaron las lumis del lupanar, ese día don Antonio blasfemó como un carretero y juró por  su jefe y todo el santoral que don Pedro de la Sierra, ese sifilítico hijo de la gran puta, se iba a arrepentir, ya lo creo que si__ refirió Casimiro a la hora de la comida que era la hora también de mostrar resultados.
   __ ¿Cuánto hace de eso?
   __Seis meses más o menos. Fue después de las elecciones.
   __No creo que haya sido como para matar a las niñas…pienso yo, aunque nunca se sabe.
   __De todos modos, los disparos no los hicieron ellos, quiero decir ni el cura ni el cardenal. Tuvo que ser un sicario…
   __Eso para Alejandro sería facilísimo__ aseguró la abuela__ en el Vaticano habrá pistoleros a mogollón. Y ya os digo que ese secretario o lo que sea, tiene mala pinta.
   Se hizo el silencio en la mesa tras semejante aseveración. Todos estaban de acuerdo, no era necesario rebatir nada. Lo que no estaba claro era el móvil. Ni Aníbal, ni García, aunque habían visto cosas muy raras a lo largo de su vida profesional,  lo daban por bueno. Con el crimen no se conseguía nada. El dinero estaba perdido y los ánimos más enconados y el alcalde ya no tenía nada que perder y en consecuencia, no había nada para negociar.
   __Pero se han vengado__ insistió la abuela.
   __No los considero tan simples__ terció García.
   __Mafia pura.
   __No. La mafia negocia con la muerte. No mata a una niña a cambio de poner las cosas aun peor. Pudieron ser ellos, sí, pero por otro motivo. Además nosotros pensamos que a quien trataban de matar era a Elisa no a Sofía…hay algo raro que se nos escapa. Vamos a rebobinar. Elisa abuela nos contó que las niñas se hablaban y que Elisa aseguraba que su media hermana era una envidiosa…
   __Si__ interrumpió la abuela__ hasta el punto de querer la ropa que llevaba Elisa. Nuestra niña es muy guapa, mucho más de lo que era la pobre Sofía y cualquier cosa que se pone le sienta bien. El día que la mataron Sofía llevaba una chaqueta igual a una que Elisa se compró en el mercadillo de los domingos. Hizo que el servicio de la casona fuera a buscarle una igual al mercado de los martes del pueblo de al lado…
   Aníbal y García levantaron la cabeza del plato.
   __ ¿Iba vestida igual que Elisa? Eso no lo sabíamos. ¿Cómo no lo dijo antes abuela?
   __Se me olvidó…bueno no, no lo sabía…mi prima Elisa me lo comentó ayer o anteayer…cuando me contó lo rara que está la niña y hablábamos del robo de las recetas del Inda… Por cierto he leído el informe sobre el autismo que te trajo Isabel y he aprendido cosas interesantes.
   __¿Como cuáles?
   __Como que a estos chicos no les falta inteligencia y que suplen las carencias de comunicación desarrollando otras aptitudes. Son buenos observadores, tienen memoria y lógica. Pueden ser excelentes matemáticos, son capaces incluso de  interpretar claves y mensajes cifrados. Son minuciosos y pueden sustituir el lenguaje por el dibujo, por ejemplo. Y eso es cierto porque le he escuchado a Dolores que el chico se entretiene mucho dibujando y que tiene un cuaderno donde pinta cosas y que no se separa de él ni cuando duerme.
   __ ¿Quién pinta? __ preguntó Casimiro que se había ausentado a por café.
   __ El Indalecio.
   En ese preciso momento, como si hubieran dicho las palabras mágicas, Elisa madre irrumpió en la cocina. Se sentó al lado de Isabel, frente a Aníbal y espetó casi sin aliento.
   __Han robado en la farmacia las pastillas del Inda. La boticaria iba ahora a avisar a los civiles.
   __ ¿Cómo sabe que falta la medicación del Inda precisamente?
   __Porque es muy específica y ella la guarda junto con las medicinas de la Genara y las de la bruja que también lo son. Las pone todas juntas en un cajón en cuanto le llegan y faltan las del Inda.
   __ ¿No habían robado las recetas a Dolores?
   __Si.
   __ ¿Y?
   __Pues lo habrán hecho para reconocer la medicación exacta. Esto es un pueblo, supongo que la gente se habrá fijado en donde guarda la boticaria las medicinas raras…El ladrón no sabe cuáles son las del Inda precisamente y no quiso llevárselas todas…
   __Muy considerado.
   __ O sea, que alguien sabe dónde está el Inda.
   __O alguien lo tiene retenido.
   García, Aníbal y Casimiro cruzaron una mirada.
   __No creo que esté retenido. Alguien lo tiene escondido.
   __¿Quien?
   __Tengo una teoría__ afirmó Aníbal.
   __Y yo__ corroboró García, mientras Casimiro asentía con la cabeza.


   Elisa y María estaban sentadas donde Aníbal les indicó que lo hicieran, frente a él y a García. Casimiro había ido a por el hermano de María, llamado Juan, y se había encerrado con él en el granero.
   __Vamos a ver quien empieza a contar la verdad. No me voy a andar con rodeos. No hay tiempo. ¿Dónde tenéis oculto al Inda?
   Ellas ni se inmutaron.
   __Cuanto más tiempo pase, peor va a ser. A estas alturas todo el mundo sabe con certeza que el Inda sabe lo ocurrido, que el Inda lo vio todo.
   Aníbal hizo esta afirmación con total osadía, sin saber a ciencia cierta qué quería decir todo, pero seguro también de que la afirmación iba a hacer mella en las niñas, como así fue. Para otro observador la reacción de ellas pasaría inadvertida pero no para García ni para él.
   __Decid ya de una vez el lugar donde tenéis al Inda. Cuanto primero lo encontremos mejor para él, porque si lo encuentra el asesino se acabó.
   Silencio. Elisa estiró el brazo casi imperceptiblemente y se agarró al borde de la  chaqueta de María.
   __Estamos esperando…
   El mutismo de las niñas era parejo con la impaciencia de Aníbal.
   __Escuchad… ¿Qué vais a hacer cuando se acaben las medicinas que habéis robado, que medicación le vais a dar? Seréis responsables de lo que le ocurra.
   __No entendemos de que nos habla__ respondió María con cierta insolencia.
   __¿Que no entendéis?…mecagoenlaputa….
   De pronto del granero salieron unos gritos desgarradores, y tras ellos una voz suplicó a grito pelado:
   __Nooooo, no me pegue más por Dios que me va a matar, lo diré todo, lo voy a decir todo, nooooo…
   Aníbal y García se miraron.
  __Esto se pone cada vez más feo, será mejor que habléis…
   En el granero continuaban los golpes y los gritos. La abuela había salido al corral y se había puesto a llamar a Casimiro.
   __Casimiro déjalo, lo vas a matar. No es más que un niño. No son maneras. ¡Aníbal por Dios detén esto, Aníbal!
   __Abuela, no interfiera, ¡vuelva para casa!__ le grito Aníbal desde la ventana.
   __Es que lo va a matar…
   __Abuela regrese para la casa, ¡déjenos a nosotros! ¡Vuelva!
   Isabel abuela continuó plantada en el mismo sitio mirando a la ventana. El detective le hizo una seña para que volviera a la casa, pero la abuela ni se movió.
   __Abuela, hágame caso, todo está bajo control.
   En el salón continuaba el silencio. Las niñas miraban hacia el suelo sin decir ni pio. García y Aníbal esperaban. De pronto en el granero sonó un disparo. El detective y el policía palidecieron. María saltó del asiento y comenzó a dar puñetazos y patadas a Aníbal.
   __¡Lo habéis matado hijos de puta! Juan, Juan….
   Aníbal la sujetó sin saber muy bien lo que había sucedido, la abuela entró en la habitación pálida como una muerta, seguida por Isabel.
   __Esto ha ido demasiado lejos__ balbuceó.
   __Yo diré donde está el Inda, yo lo diré. Se lo diré a él__ Dijo Elisa señalando a García__ Hablaré solo con él.
   __Rápido__ apremió Aníbal__ no nos hagas perder más tiempo.
   __¡No digas nada todavía!, si han matado a mi hermano no hablaremos, matarán al Inda. Quiero saber qué pasó con mi hermano__ gritaba María mientras Aníbal la arrastraba fuera de la habitación.
   Las dos Isabeles estaban pálidas mirando al detective como inquisidores.
   __ No ha ocurrido nada irreparable, tu hermano está bien, te doy mi palabra.
   __Quiero verlo.
   Aníbal llamó al móvil a Casimiro.
   __¿Era necesario el tiro?
   __Ya lo creo. Es que este jura que no sabe dónde está el Inda, que son ellas las que lo saben, que él solo robó las recetas y después las medicinas y que se las dio a María. Si ellas no cantan no avanzamos…
   __De acuerdo, asoma al chico a la puerta para que vean que está bien. Están dispuestas a hablar.
   El hermano de María apareció encogido y temeroso por un resquicio de la puerta. Fue visto y no visto, porque Casimiro tiró de él hacia dentro y ocupó su lugar para decir:
   __Si tengo que volver a disparar, no lo volveréis a ver con vida.
   Aníbal meneó la cabeza con desaprobación y Casimiro se encogió de hombros.
   __Dímelo ya de una vez__ apremió García__ no hay tiempo. Te lo ruego, haz un esfuerzo…
   __Lo tenemos escondido.
   __Eso ya lo sé. ¿Dónde?
   Elisa dudó. Miró a García con ojos todavía incrédulos, con el deseo ferviente de confiar y de sentirse segura y protegida y a salvo y de que, por la misma razón, el Inda lo estuviera también. Aunque el policía inválido le inspirara confianza, tantos años de miedo cerval no podían desaparecer así de golpe. No obstante, pensó que si no confiaba, si no hacía un esfuerzo para volver a abrirse, nunca volvería a ser libre. Así que…
   __En el desván de mi casa.
   __Anda la hostia…


   El sargento de la guardia civil fue a casa de María a buscar a los chicos, sobre todo a Juan, porque la boticaria lo vio salir huyendo poco antes de descubrir el robo, y porque con las prisas dejó abierto el cajón. Por eso, se presentó de improviso en la casa de Isabel, porque la madre de Juan y María le había dicho que los detectives de la capital se los habían llevado para interrogarles.
   __ ¿Para interrogarles? ¿Qué dice? ¿A santo de qué? Ya se me adelantaron esos cabrones.
   Cuando entró los tres niños estaban sentados merendando en la cocina con la abuela de Isabel y la de Elisa, como si tal cosa.
   __ ¿Donde están los detectives?
   __Andan por ahí, investigando…lo que no hace usted__ respondió Elisa.
   __He escuchado disparos.
   __Casimiro practica tiro en el corral. Le estuvo haciendo una demostración a Juan ¿verdad?
   Juan asintió sin levantar la cabeza.
  __Contigo tengo yo que hablar. La boticaria te vio. Tienes que contarme muchas cosas.
  __No pierda el tiempo sargento__ le aconsejó Isabel abuela.
  __ ¿Estáis bien?__ preguntó a los chicos.
  Los tres niños asintieron convencidos con la boca llena de bocadillo de salchichón.
 El sargento se puso serio y en posición de firmes.
 __Por cierto, doña Isabel, dígales a los detectives que quiero verlos en mi despacho ya, que considero que entorpecen la investigación oficial y por tanto deben darme una explicación, sin más dilación.
  Las dos abuelas sintieron ganas de cuadrarse y saludar. El sargento percibió la coña. Por eso, relajó la postura para decir:
   __ Dígales también que me acabo de cruzar con el lugarteniente del cardenal, un italiano con pinta de matón. Se había ido, pero acaba de regresar. Esto se pone cada vez más feo.



 Continuará...

El renglón torcido


Capítulo V


Isabel llegó el sábado por la mañana increíblemente temprano, tanto que ni Aníbal ni Casimiro se habían levantado. La abuela estaba en la cocina preparando el café y conversando con García. Casi a la vez que Isabel llegó Elisa abuela. Entró como si la persiguiera el demonio y se plantó delante de García.
   __Están pasando cosas muy raras.
   __ ¿Cómo cuales?
  __Como que desaparece comida y ropa__ explicó mirando a Isabel abuela__ y además a Dolores le han robado las recetas de Indalecio.
   __ ¿Cómo que le han robado las recetas?
  __Pues eso, las recetas que tiene para la medicación del Inda, que le han desaparecido.
   __Puede haberlas perdido…
  __Podría, si Dolores fuera de otra manera que no es…más descuidada, quiero decir.
  __Con la preocupación puede haberse descuidado, tal vez las cambió de sitio y no lo recuerda.
  __Eso no le pasa a Dolores, tiene razón Elisa__ terció la abuela__ algo raro ocurre.
  __Vamos a ver, centrémonos: Alguien roba comida y las recetas del chico. Pues es ce cajón que ese alguien sabe dónde está el Inda como dicen ustedes.
  __A esa conclusión ya había llegado yo… Sabe una cosa__ Elisa se sentó frente a García con la cara desencajada__ creo que es mi nieta. Creo que ella roba la comida, lo que no puedo afirmar es que haya robado las recetas…
   __Tendrás que espiarla.
  __Ya lo hice y la veo levantarse a por comida a la nevera que luego lleva a su habitación…no puede ser que coma tanto. Lleva bastante comida. Y hay algo más: la madre de María también me dijo que su hija roba comida y que le falta ropa de su hijo mayor…Algo se traen entre las dos.
   __Pero si Elisa no sale de casa…
   __Pero la María si, viene todos los días a ver a Elisa, se encierran en su cuarto y nadie la ve cuando se va, yo estoy trajinando mis cosas y mi hija está en su trabajo.
   __Yo vigilaré__ aseguró Casimiro que había escuchado la conversación__ ¿a qué  hora viene la María de visita?
   __A media mañana la primera vez, luego vuelve por la tarde.
   __Queda tiempo. Abuela como huele ese café.
   __ ¿Y las recetas?
   __Todo a su tiempo. Voy a desayunar.

   Aníbal e Isabel bajaron de la habitación cuando ya todos se habían ido a sus quehaceres, en la casa permanecía solamente la abuela para darles noticia de las novedades.
   __Voy a salir al campo para ver si veo al cardenal.
   __ ¿A estas horas? Estará regresando si no lo hizo ya…Te  he hecho un bocadillo de jamón. Necesitarás reponer fuerzas.
  __Da igual solamente quiero conocerlo. Marcho ahora mismo. Gracias por el bocata abuela, todo un detalle. Adiós__ le dijo a Isabel dándole un beso de refilón.
   __No se para que he venido__ protestó.
  __Aníbal está aquí para trabajar en el caso que tenemos entre manos, no lo atosigues. ¿Has traído la información que te pidió? Déjame echarle un vistazo.

   Aníbal se dirigió a buen paso a los campos donde según la abuela cazaba monseñor. No se escuchaba ningún disparo, el soto bosque estaba lleno de trinar de pájaros, se notaba que nada perturbaba la calma. Hacía buen tiempo, sin calor excesivo, con una ligera brisa templada y olorosa. Llegaban aromas posiblemente de arbustos o hierbas que Aníbal, urbanita pertinaz, no era capaz de identificar. En ese momento de paz perfumada, casi balsámica, Aníbal pensó fugazmente, que le gustaba el campo. Cuando levantó la vista del suelo para asimilar mejor la panorámica purificante, algo rasgó el paisaje, como un tijeretazo. Alguien avanzaba en dirección a la espesura a toda carrera. Pero no era el cardenal. Era una mujer rubia con la melena ondulando al viento de la frenética galopada que la llevaba al bosque. El detective comenzó a trotar para poder seguirla.
   __Ni siquiera en el campo existe la calma completa__ pensó mientras la   seguía a la suficiente distancia para no ser visto.
   Tras un buen trecho, internados ya en una fronda más espesa, y varios metros por delante, la mujer comenzó a llamar: “Alejandro, Alejandro…Contéstame por favor”.
   __Llama al cardenal__ se dijo frenando el trote__ esto se va a poner interesante. ¿Quién será esta mujer? Tiene buena pinta.
   __Alejandro, se que estás aquí, responde, tengo que hablarte…
   De pronto unos metros tras ella, los suficientes para no errar el tiro, apareció un hombre alto vestido de campo con la escopeta en la zurda.
   __Buen cazador__ se dijo Aníbal__ la pieza está muerta.
   __ ¿Qué es lo que quieres Ana María?
   __ ¡Alejandro! Necesitaba verte y hablar contigo.
   __Pues aquí estoy. Pero te advierto que ya no hay nada que hablar.
   __Alejandro ¡llévame contigo a Roma!
   __ ¿Qué dices, estás loca?
   __Me voy de aquí. Ya no soporto ni a mi marido ni menos aun a mí suegra. Tras la muerte de Sofía mi vida aquí ya no tiene ningún sentido…
   __Haz lo que te parezca, pero a mí ni te acerques.
   Aníbal escondido, casi empotrado en una carrasca joven, escuchaba sin dificultad, y sin demasiada sorpresa, la conversación entre la esposa del señorito y el cardenal de la santa iglesia romana.
   __Alejandro no me dejes abandonada a mi suerte.
   Esta frase sonó más a amenaza que a súplica, pensó el detective, al que una culebra de buen tamaño le acababa de pasar sobre una bota, para ir a ponerse al sol unos metros más allá.
   __Montaré un escándalo, ahora ya no tengo nada que perder.
   __Ana María, te juro por Dios que si no sales de mi vida por las buenas te vas a arrepentir, y que cualquier daño que intentes hacerme a mi o a lo que represento, se volverá contra ti al ciento por uno. Y sabes que no miento.
   __! Alejandro, te lo ruego! Por nuestra hija.
   __ ¿Por nuestra hija?__ se dijo Aníbal__ esto se pone de lo más interesante.
   El cardenal se había acercado a la mujer del señorito, con la que por lo escuchado había tenido lo suyo, y la había cogido por el cuello para exponerle en la cara una última advertencia.
   __Que era mía la niña lo dices tú, a mi no me consta en absoluto y cuanta más basura quieras echar sobre la iglesia, peor para ti.
   __Porque la iglesia soy yo__ remató Aníbal__ yo y mi polla, claro…
   En ese momento la culebra regresó sobre sus pasos, es un decir, para descubrir a Aníbal. Sorprendidos ambos, se contemplaron sin moverse, hasta que el reptil estiró el cuello, también es un decir, y abrió las fauces enseñando su lengua bífida específica y amenazante, como la del cardenal. Aníbal retrocedió mecánicamente y perdió el equilibrio agarrándose a la carrasca, que se sacudió sorprendida por el tirón.
   __ ¡Mi marido, es mi marido, dispara, dispara!
   Todo sucedió de repente. Dos aves de buen tamaño, que Aníbal no supo identificar, salieron volando del arbusto, tras la sacudida, y pasaron sobre las cabezas del cardenal y de su amante.
   __Mira, tu marido se va con otra, volando además ja,ja,ja.
   __No tiene ninguna gracia.
   __Me voy para el pueblo. Te aconsejo que esperes un rato y te vuelvas tú también sin llamar la atención. Te lo advierto. No me obligues a tomar medidas contra ti.

   Aníbal se quedó esperando a que ambos se fueran para regresar el también. No había podido saludar al cardenal, pero lo visto y oído era mucho más interesante. Esperando a que la llamada Ana María se fuera a su casa o a donde le diera la gana, pero que se fuera, el detective rebobinó la película: la esposa del señorito había tenido más que amistad con el cardenal hasta el punto de poder ser el padre de la niña asesinada. Claro que en aquel tiempo Alejandro aun no era cardenal, sería arzobispo u obispo, pensó Aníbal. Además de por la mujer, aunque posiblemente el señorito esto no lo sabría o tal vez si, había que averiguar por qué otro motivo estaban enfrentados. Casimiro había mencionado algo de unas tierras, unas tierras con mala uva que aparentemente no valían nada pero que ambos se las disputaban. Hay que  tirar de ese hilo.




 Continuará...

Cuento de Navidad


Quiero desear a todos los lectores del Blog unas Navidades felices y un año próximo colmado de salud y felicidad.

Merry Christmas and happy new year 2017.






Viajaban hacinados en la bodega de un enorme carguero, vetusto y desvencijado que surcaba renqueante todos los océanos conocidos  y algún que otro mar por descubrir, con bandera de Panamá, capitán griego y tripulación coreana.
   Ella iba apretujada con sus hermanas sin moverse del sitio que les había correspondido, expectantes y temerosas ante el incierto futuro que les esperaba en Europa, el lugar de  destino. Sabían que el viaje terminaría para todas y cada una en alguna casa o en algún establecimiento, pero no sabían nada más. Desconocían la función que les correspondería, si es que tenían alguna, e ignoraban si serían bien o mal consideradas y por consiguiente bien o mal tratadas. El futuro era muy incierto, pero en China no había sitio para tantas.
   Habían nacido para emigrar.
   A él le pasaba exactamente lo mismo. Pero era decidido y práctico, así que para animarse un poco el viaje, decidió ligar. Y se fijó en ella, porque era un poco más alta y sobresalía del resto de las que le pillaban más cerca. Se dedicó a hacerle la corte con descaro. Ella se resistió al principio, pero al fin sucumbió a su insistencia y se dejo llevar.
   Fue un viaje inolvidable. Aunque navegaron un mes dando casi la vuelta al mundo, les sorprendió alguna galerna de cuidado, hubo un incendio a bordo y estuvieron a punto de ser apresados por piratas, el amor superó todos los tedios, todas las zozobras, todos los pánicos, todos los sobresaltos y cuando llegaron a buen puerto la certeza de la inevitable separación les causó el mayor dolor que jamás creyeron fueran capaces de experimentar. Nunca habían imaginado que se pudiera llegar a sufrir de ese modo.
   Trataron de pasar inadvertidos para conseguir continuar a bordo, aunque el futuro fuera más que incierto. Podía acontecer que al ser descubiertos la tripulación les arrojara por la borda en alta mar, sin miramientos. Pero, por lo menos morirían juntos. Era preferible a vivir separados sin volver a verse jamás.
   No hubo suerte. Fueron desembarcados como todos los demás, llevados a un lugar de espera y conducidos mas tarde a sus respectivos lugares de exposición donde serían elegidos por sus futuros dueños. Casi no tuvieron tiempo de despedirse. Ella evitó mirarle, mientras él la contemplaba, confiando en un postrer milagro, hasta que dejo de verla.




   Llegó diciembre. No había vuelto a tener noticias de ella. A su lado en la tienda estaban algunas de sus hermanas, pero ni rastro de su enamorada. A los pocos días, fue elegido, llevado a una casa y colocado en lo que parecía ser la estancia principal, justo al lado del Belén. En el barco había visto muchas figuritas como aquellas y había escuchado que el niño hacía milagros.
   __Encuéntrala y tráemela aquí. Haz algo por un compatriota. Tú estás con tus padres y con tus animales, pero yo estoy sólo y triste sin ella. Compadécete de mí. Al fin y al cabo somos chinos los dos.
   Llegó Nochebuena. El contemplaba en el salón, como terminaban de colocar a sus pies,  los regalos para la mañana siguiente.
    De pronto ¡oh milagro!, la dueña de la casa entró con ella en brazos y la colocó a su lado, sobre la mesa, retirándose unos pasos para comprobar el efecto. Precioso, se dijo, mientras salía de nuevo.
   Después de haberlo pedido tanto, no podía creérselo. Temblaba por la emoción y las manzanas de resina roja que le servían de adorno, tintineaban como campanillas.
   Se volvió hacia ella maravillado.
   __Soy yo, le dijo. Soy yo ¿no me reconoces?
   Ella miraba en derredor con curiosidad, cuando le escuchó preguntar. Ni siquiera le había visto.
   __ ¿Estás seguro?
   __Naturalmente.
   __No sé, es que…
   __ ¿Ya me has olvidado?__ preguntó con tristeza.
   __No. Es que te noto cambiado.
   __Claro. Es por todos estos adornos que me han puesto. Pero mira soy yo__ dijo tocándola__ pincho como siempre.
   Ella se sorprendió.
   __ ¿Cómo me has reconocido?


   __Tienes los pétalos más anchos y uno de cada tres tiene la punta doblada hacia abajo. He comprobado que el resto no. He visto muchas en todo este tiempo. Pero no hay otra Flor de Pascua de tela de plástico igual que tu.
   Ella se quedó pensativa. Tal vez fuera él. Tal vez, pero es que a ella todos los abetos le parecían iguales. De todos modos, iban a pasar mucho tiempo juntos, porque había escuchado decir a la dueña, que luego, nada de tirarlos, se iban al trastero y servirían de nuevo para el próximo año. Que había que ahorrar. Así que le sonrió y asintió sacudiendo sus rojas brácteas con sensualidad.
   El dio un respingo. Alguna manzana se vino al suelo. ¡Qué buena suerte habían  tenido después de todo!
   __Gracias, gracias__ le dijo al niño del Belén.
   El niño le guiñó un ojo con malicia.
   Ella suspiró resignada. Nunca más volvería a ver al Papa Nöel con el que había ligado en la tienda. Pero bueno, más vale algo que nada. A lo mejor el próximo año ella también tenía suerte…
   Miró al niño del Belén y recordó haber escuchado que hacia milagros.
   __Ya hablaré contigo más tarde__ le dijo resuelta, apuntándole con uno de sus pétalos sin doblar.
   __Vas lista__ se dijo el niño bostezando, harto ya de tanta cháchara.__ Aborrezco a Papa Nöel. No hay sitio aquí para los dos. Lo vas a tener jodido.
   Y se quedó dormido tan contento.


El renglón torcido

 Capítulo IV




Casimiro no obtuvo ninguna información relevante en Santirso, nada que los viejos no le hubieran dicho ya. Pedro hijo era un pedazo de crápula, con líos de faldas y deudas de juego y de todo tipo. Su mujer, la maestra, había amenazado con dejarle muchas veces, pero parece ser que, hasta la fecha, no había encontrado el momento. Los vecinos hablaban sin tapujos de peleas continuas por celos de ella, totalmente justificados, con amenazas de abandono que nunca cumplió, porque aunque algunas veces se había ido de casa por un tiempo, siempre regresaba como si tal cosa y le seguía fiel como un perrito. “Mamá que se ha puesto enferma” explicaba al vecindario sin que nadie le preguntara.
   __Tantas veces se ha puesto enferma la buena señora que es imposible que no se haya muerto ya__ le contó una vecina, mientras otra se moría por añadir__ Él no se inmuta, nunca la ha ido a buscar. Yo creo que si no volviera, mejor. Es un adicto al sexo.
   __ ¡No me diga!
   __Si le digo y al juego y quizá a las drogas…
   __No a las drogas, no__ terció la otra.
   __ ¿Por qué no, vamos a ver?
   __Porque para la coca hace falta pasta que yo lo sé y el no tiene. Se lo gasta todo en timbas y mujeres.
   __Hay otras drogas más baratas como el taxis, ese. Son unas pastillas que se compran en las discotecas__ añadió como explicación para todos.
   __Bueno, muchas gracias__ cortó Casimiro, antes de que la conversación se eternizara en divagaciones.
   En la cafetería donde desayunaba cada día, le contaron de muy buen grado, que Pedro, el marquesito, había tenido algunos problemas por conducir borracho y por montar peleas en los bares por el mismo motivo y muchos otros con maridos o novios o padres o hermanos, porque no tenía remilgos en abordar a una mujer que le gustara, aunque fuera menor o estuviera acompañada en ese momento.
   __O sea, que sería más propio que le pegaran un tiro a él, pero a las niñas no veo el porqué__ informó Casimiro.
­­   __Necesitaría conocer al cardenal__ afirmó Aníbal en ese punto.
   __ ¿Al cardenal? ¿Para qué?
   __Me gustaría echarle un vistazo.
   __Sale de caza cada amanecer.
   __ ¿De caza?
   __Si. Siempre ha sido cazador y es a lo que se dedica mayormente al amanecer cada vez que viene por aquí. En el Vaticano no creo que tenga mucha ocasión de pegar tiros.
   __ Allí las piezas se cobran de otro modo…
   __ ¿Que se caza aquí?
   __Ahora mismo liebres.
   __ ¿Quién podría prestarme una escopeta?
   __Hay una en la casa, de mi difunto. No sé cómo estará. Voy a por ella.
   Aníbal dedicó buena parte de la tarde en poner a punto la escopeta, mientras pensaba para sí o en voz alta con la abuela, adonde podría estar el bueno de Indalecio. Hablando de todo un poco, la abuela se había enterado de que Elisa y Sofía la hija del marqués, su media hermana en realidad, tenían cierta relación.
   __ ¿Ah sí? Pensaba que ni se hablarían.
   __Eso creía yo también, pero me dijo Elisa abuela que algunas veces las había visto hablar en la plaza y que cuando le preguntaba a su niña como era que hablaba con la marquesita, ésta le respondía que era una envidiosa y una acomplejada. ¿Y entonces por qué le hablas?__ insistía mi prima__ porque me da la gana. Que no me conteste si no quiere.
   __ ¿Envidiosa y acomplejada, por qué?
   __No lo sé. Elisa no suelta prenda. No quiere dar ninguna explicación acerca de esa opinión tan radical que tiene, bueno que tenía, de su media hermana. Y ¿Sabes otra cosa?
   Aníbal negó persistentemente con la cabeza.
   __Creo que doña Sofía tiene aprecio por Elisa. En realidad es su nieta también…
   __Todo son misterios__ terció Casimiro que acababa de regresar de tomar un café en el bar del pueblo.
   __ ¿Por qué lo dices?
   __Porque en el bar si preguntas alguna cosa acerca del crimen o de alguien relacionado con la violación de ¿cómo se llamaba?...
   __La Irene.
   __Esa, la Irene, todo el mundo levanta el vuelo. Es como decir las palabras mágicas y luego viene el camarero y te mira de aquella manera intimidatoria, como un portero de discoteca,  que me entraron ganas de darle una patada en los huevos…
   __ ¿Preguntaste por la violación y la gente se mosqueó?__ inquirió García, recién llegado de la siesta.
   __Si.
   __ ¿Qué preguntaste exactamente?
   __Pregunté si alguien había visto al novio disparar al violador, teniendo en cuenta que era de mañana, según consta en el informe que usted leyó inspector, y el pueblo madruga…
   __No, no hubo testigos__ intervino García__ pero piensa que el muchacho confesó, porque además el disparo se hizo con su escopeta, aunque debo decir que hay ciertas contradicciones entre la primera declaración y lo que refirió más tarde en el juicio…
   __ ¿Cómo se te ocurrió hacer esa pregunta?__ quiso saber Aníbal.
   __Porque estuve mirando las fotos que llenan las paredes, para ver si pillo algo, del enigma de la bruja, ya me entendéis…y vi los cazadores y las escopetas y tuve una asociación de ideas, creo…Entonces toda la parroquia salió por patas y me quedé como estaba. Quise saber también quien de todos era el cardenal.
   __El más alto__ respondieron Aníbal y García a dúo.
   __También pregunté si el novio homicida estaba en la foto.
   __ ¿Y?
   __Y nada, nadie me respondió a ninguna de las dos preguntas.

   Aníbal llamó a Isabel aquella noche un poco antes de lo acostumbrado. “Tiene remordimientos” pensó García. En realidad quería pedirle que le buscara varias cosas por Internet. La primera, información sobre el autismo y el síndrome de Asperger: características, conductas, costumbres, tratamientos, etc.
   __Una vez que lo hayas leído todo y hayas entrado en situación, hazme un resumen claro y piensa que harías si fueras autista y tuvieras mucho miedo de algo o de alguien.
   __Supongo que haría lo mismo que si no lo fuera.
   __No, piensa que tienes muchas dificultades de comunicación y que no tienes amigos y en este caso ni casi familia. Piensa, dale a esa cabecita.
   __Oye ¿hay alguna chica guapa en el pueblo?
   __ ¿Cómo quieres que lo sepa? Si no tengo tiempo para nada, si casi no duermo dándole vueltas a la cabeza.
   __ ¿Y la prima Elisa?
   __ ¿Cuál de todas?
   __La madre, ¿cuál va a ser? No te salgas por la tangente o pensaré mal.
   __Es un poco vulgar ¿no?
   __O sea, que la has mirado.
   __ ¿Cómo no la voy a mirar si he tenido que hablar con ella? Por favor Isabel búscame esa información que es muy importante y déjate de celos absurdos.
   __Iré el sábado por la mañana no lo olvides. Pobre de ti como pille alguna cosa entre tú y la puta esa…
   __Isabel…
   __Vale, te buscaré la info. Me pongo ahora. Dime algo guarro, anda…
   __Mujer que no estoy solo…
   __Que cortado eres cuando quieres. Sal al corral y dime algo guarro o no hay autismo que valga. Ya sabes que tengo el clítoris en el oído…
   __ ¿Por qué no esperamos al sábado?
   __ ¡ANIBAL!
   __Vale, vale ¿Qué quieres que te diga?
   __ Aníbal ¡por Dios!... ¿Has entrado en situación? ¿Cómo estas…?
   __Bien, estoy bien, creo….
   __ ¿Ya estas a puntito para meterte dentro? Dime algo, tío…
   __Isabel, ¿por qué no lo…?
   __ ¿Estás  preparado para invadirme con ese pene poderoso ardiendo de semen que adoro sentir entre mis piernas que están…¿Cómo están mis piernas?
   __Húmedas y sensuales y ardientes y…
   __ ¿Con quién hablas?
   __Isabel, está aquí tu abuela, te paso con ella. Es Isabel abuela, hable con ella un rato. Alto, háblele alto, que hoy está un poco sorda… No sé que se le ha metido en el oído.






 Continuará...