lunes, julio 26, 2010

Hasta septiembre



Que disfrutéis lo que resta de verano  los que sois de este hemisferio y los del otro que os llegue pronto la primavera.

Gracias por haberos pasado por aquí. Un abrazo y hasta septiembre.

                                                                    María José Mallo

miércoles, julio 21, 2010

La madre de la cantante transparente

Viorel C. Sánchez
El día había amanecido resplandeciente. Se adivinaba el verano. Comenzaba otra etapa en mi vida. No sabía bien porqué, pero presagiaba que iba a ocurrirme algo interesante. Siempre creí en las premoniciones. Así que, estrené vestido, lo mismo que hacía cuando era niña el día de Corpus, e igual de contenta me fui dando un paseo hasta la estación del ferrocarril.
Cuando me vi allí, suspiré. Habrían transcurrido por lo menos diez años. Desde que terminé la carrera no había vuelto a la capital en el cercanías que tantas veces me había llevado y traído.
Me hubiera gustado desandar el tiempo y no haber vivido estos últimos años. No habían sido los mejores de mi vida.
Me casé, me separé. Eso los resumía.
Ni el matrimonio fue feliz, ni la separación tampoco. Mi ex se había echado una novia desde mucho antes, sin embargo no estuvo de acuerdo con el divorcio. Pretendía vivir su vida y que todo continuara igual, conmigo de sufridora en casa, aguantando. ¡Como son algunos hombres!.
Fue difícil liquidar los bienes que teníamos en común. Tras muchas discusiones y reuniones con abogados, que nos comieron una pasta, llegamos a un acuerdo. No obstante, quedó a deberme 12.000 euros.
__Ya los viste__decía mi hermana.
Lo peor es que tenía razón. Pero yo no estaba dispuesta a perdonárselos para que se los gastara con la pelos.

El tren silbó y se puso en marcha. Volví a sentirme joven. Y eso que en la misma estación acababa de sufrir un disgusto.
Ya me había ocurrido antes.
Resulta que me parezco, según la gente, a la madre de una cantante de copla muy moderna; tanto, que sale a escena con batas de cola transparentes.
Totalmente transparentes.
Julio Romero de Torres
Sólo lleva debajo un tanguita minúsculo en forma de abanico.
Cantar no se si canta, pero famosa se ha hecho un rato. Además sus romances con un futbolista brasileño y un torero de moda también contribuyeron a la fama. En este momento estaba saliendo con un actor norteamericano protagonista de una exitosa serie de televisión.
Bien, pues yo me parezco a la madre, que es conocida por acompañar a la hija a todas partes, no se yo para que… Unas señoras me lo hicieron ver mientras esperábamos en el andén, chafándome la alegría, porque que te vean como la madre de una treintañera, cuando acabas de divorciarte y quieres comerte el mundo, no ayuda en absoluto.
La cantante transparente y su madre acababan de adquirir una vieja casona de indianos en nuestra ciudad costera. Era una mansión demasiado exuberante para mi gusto. De aquellas que se regalaban los emigrados retornados con fortuna para hacer ostentación de lo conseguido en America. La madre pensaba pasar temporadas aquí, mientras la niña vivía sus romances. Precisamente acababa de instalarse y a mi ya me habían confundido con ella, días antes, unos periodistas que se me abalanzaron, como tábanos, preguntándome donde estaba mi hija con el actor. Tuve que darle a uno un empujón para que me dejara entrar en mi coche y él amenazó con ponerme una denuncia por agresión. Fue bastante desagradable hasta que se deshizo el equívoco. Entonces se fueron corriendo hacía donde alguien dijo que se encontraba la madre verdadera sin que nadie me pidiera disculpas por el atropello.

Dejé atrás a las señoras y me senté hacia el medio del vagón junto a la ventanilla. Los trenes habían sufrido una transformación para mucho mejor. Eran nuevos y estaban limpísimos.
Pero había algo mas.
Ya lo había visto mientras esperaba. No estaba nada mal. Era alto y atlético, con la cabeza rapada.
No paraba de hablar por el móvil en un idioma parecido al ruso o quizá en ruso, que no se bien como suena.
Se sentó en el asiento contiguo en frente de mi. No dejaba de mirarme y me di cuenta que mientras hablaba me hacía fotos con la cámara del teléfono.
__Bueno. Pues ya he ligado…Para que digan las amigas que es difícil.
El hombre no me quitaba los ojos de encima. Cuando notó que lo miraba me sonrió sin disimulo.
__Pues he ligado. Cuando lo cuente no se lo creen. Ya decía yo que iba a ser mi día.

Llegamos a la capital; el viaje dura apenas media hora. En todo el trayecto no me perdió de vista. Se levantó y esperó a que yo saliera. Al pasar junto a él, le sonreí. El me hizo una inclinación de cabeza y se puso detrás.
Una vez en el andén, me tomó apenas del brazo y me susurró: __Esperrrra…
Me volví y le miré dubitativa. El asintió y volvió a decir:__Esperrrra
Esperrrré encantada. Nos fuimos quedando los últimos, todo el mundo nos adelantó.
Yo iba pensando:__¡Que bien!. Mi primer aquí te pillo, aquí te mato. Que buen recomienzo de soltería.
Nunca me han gustado las escaleras mecánicas y por lo visto a él tampoco. Tiró de mi brazo y me metió en el ascensor. Me empujó al fondo y cerró la puerta. Se vino decidido frente a mi.
__Oh, por Dios, que impulsivo, pero que…… Oooh Dios…

Abrí los ojos. Me encontraba un poco mareada. Estaba en…¡una cama!.
__Pero ¿cómo?, si no me acuerdo de nada.
Poco a poco me fui situando. Estaba en una cama si, pero vestida, calzada y atada. Con los pies sujetos al piecero y las manos al cabecero y una tira de adhesivo en la boca.
__Dios mío como en Átame de Almodóvar.
Pronto descubrí la cruda realidad. Si tuviera las manos libres me daría de tortas por tener una imaginación tan calenturienta. Aquello no tenía nada de erótico. Era mas bien sórdido.
Estaba en una especie de agujero inmundo sin ventilación, sobre una cama sucia.
__¿Quién me trajo aquí, el ruso?
Como si lo hubiera adivinado entró; mas bien irrumpió, en ese momento.
__¿Quierrres decirme quien coño errrres?__. Me daba voces mientras me desataba los pies, me empujaba fuera de la cama de mala manera y me llevaba casi arrastras hasta una especie de salita donde había una tele en la cual se veía a la madre de la Transparente interviniendo en un programa en directo mostrando su nueva casa. Me quitó el adhesivo.
__¿Quien errrres tú?.
Caí en la cuenta en seguida. Me había secuestrado creyendo que era la madre de la cantante de copla.
Si no fuera patético a la vez que peligroso, me habría reído.
__¿Quien me va a pagarrrr el rrrescate eh, dime, quien?__ Hizo ademán de darme un puñetazo, pero sólo amagó.
Volvió a llevarme a la habitación y me ató otra vez los pies.
__Piensa en algo__me dijo señalándome con el índice.
__¿Yo?. Piénsalo tú.
Se volvió indignadísimo.
__No me cabrrrrees. Te lo advierrrrto.

Sentía ganas de llorar, pero era incapaz. Entonces recordé una cosa. Mi cabeza funciona bien en situaciones límite.
__Rusoooo.
Entró como un spútnik
__¿Qué quierrrres?
__Te pagará mi ex marido.
Había recordado que una amiga me comentó que su marido le había dicho que mi ex le había contado que estaba muy preocupado porque su chica se iba una semana a un sitio perdido en la sierra con unos orientales en plan meditación Zen o algo así. Sin teléfono ni Internet. Y él tenía un mosqueo muy, muy grande.
Pensaba claramente en cuernos. Tenía un ataque, vaya.
Entonces se me ocurrió.

Lo llamó. Tuve que repetirle lo que tenía que decir siete veces antes de que lo comprendiera. Así y todo no tenía mucha confianza en que fuera a hacerlo bien.
__Tengo a tu chica. ¡Cállate y escucha!. Quierrrro 42.000 eurrrros dentrrrro de una horrrra. Te vuelvo a llamarrrr y te digo como y donde.
El ruso, que era checo, sólo quería 30. 000. Los necesitaba para volver a su tierra y abrir un negocio. Los otros eran los 12.000 que me debía el rata de mi ex.
__Voy a hacerrrrte una foto. Quierrrre una prrrrueba de que estás viva.
__¡Estas tonto!. No ves que no soy yo. Dile que hablaré con él. Dame unos minutos para ensayar.
No me llevó mucho imitar la voz de la pelos. Era muy pija y hablaba de esa manera, con la voz engolada:
__Caaari. Oooye paga caaari. Te lo rueeego.
Resultó. El muy capullo tenía el dinero a punto para el rescate de la pelos y no era capaz de pagarme a mi lo que legalmente era mío...Una miseria de nada.
Le dije al ruso como debíamos hacerlo.
__Existe una antigua gasolinera cerrada en las afueras muy afueras de la ciudad. Esta en la vieja carretera por donde nadie circula ya. Hay un pequeño cerro desde el que se divisa perfectamente. Esperaremos allí.
Le dices que llegue, deposite la bolsa con el dinero en el surtidor del medio. Que continúe por la carretera cuatro kilómetros, pare y espere un cuarto de hora. Luego regresa y allí estará su mujer. Tú, te vas por donde vinimos. Cuando llegue ya estarás lejos.
Tardó media hora en aprenderlo. No podía escribírselo en un papel, porque no sabía leer en español.
__Yo salgo y recojo la bolsa
__No, yo salgo y la rrrrecojo, lista.
__Bien, la recoges, me das lo mío y adiós.
Lo hicimos así. Mi rescatador llegó puntualísimo. Nos cercioramos de que nadie le seguía.
El ruso bajó del coche, cogió la bolsa y me dio el dinero y las gracias porque con mi ayuda había podido cobrar un rescate.
__La próxima vez asegúrate de secuestrar a la persona verdadera.
__No habrrrrá prrrróxima vez. Me marrrrcho hoy mismo.
Mientras esperaba a mi ex, guardé el dinero en mi ropa interior. Por si acaso.
Cuando llegó y me encontró, puso la misma cara que si hubiera visto un marciano verde.
__¿Que haces tu aquí, donde está Patricia?
__Hombre, muchas gracias, estoy bien.
__No entiendo nada ¿ que es esto?....¿Has participado en el secuestro de Patricia?.
Se plantó delante de mi con cara de Stallone y los brazos en jarras.
__¿ Has sido capaz de mandar secuestrar a Patricia?
__No digas tonterías. No han secuestrado a Patricia me han secuestrado a mi__le dije delante de su cara, bastante indignada. Luego me subí al coche.
Le conté lo que había pasado. No sabía si reírse de mi o llorar por los 42.000 euros.
__Pero yo hablé con ella.
__No, tú hablaste conmigo.
__Era la voz de Patri.
__Era mi voz. Que tú oigas la voz de Patricia por todos lados es tú problema.
__¿Por que me ha llamado a mi?. Ya no soy tu marido.
__Encontró en mi bolso tarjetas de visita en las que aún estamos los dos.
__¿Por que las llevas?:
__ Olvidé tirarlas a la basura.
__Tenias que haberle dicho que ya no eras mi mujer.
__Tu preferirías que me hubiera pegado un tiro ¿verdad?. Con tal de no pagar te habría dado lo mismo. Yo no controlé lo que hizo. Te llamó y punto. Cada vez que trataba de protestar por algo, me metía la pistola en la boca__Mentí con la mayor desfachatez.
__Me tendrás que devolver el dinero.
Yo si que lo miré como a un marciano verde.
__Todavía me debes 12.000 euros y pretendes que te pague el rescate. Para el coche, que me bajo ahora mismo. ¡PARA EL COCHE!.
__No te pongas así. Vamos a denunciar el hecho y luego ya veremos.
Guardamos silencio durante un rato. Entonces volví a recordar.
__Oye. Ahora que lo pienso. ¿Por qué creíste que habían secuestrado a la pe… a Patricia?. ¿Dónde está?.
__Se ha ido a un curso de meditación….
__¿No has hablado con ella?
__NO. No hay teléfono, ni Internet, ni nada…
__Aaaah.
Nos miramos. Ahora era yo la que tenía cara de risa.
Acordamos dirigirnos a la policía.__A denunciar al ruso__dijo él.
__¿Que ruso?
__El secuestrador. Hablaba con acento de Europa del este.
__¿Que dices?. Era tan español como tú y como yo. Fingía el acento.
__Le viste la cara, supongo.
__Supones mal. Llevaba pasamontañas. No era un aficionado...
Volvió el silencio.
__Claro que podría hacer memoria. A lo mejor recuerdo algo…
__¿Que quieres decir?
__Me debes 12.000 euros. Pasamos por el banco, me pagas y seguro que me vienen los recuerdos.
Discutimos airadamente un buen rato. Me llamó de todo. A punto estuvimos de tener un accidente. Al fin se convenció. Quería firmarme un talón, pero le conozco.
__Efectivo, please.
Cuando me entregó el dinero, arrancó a toda prisa.
__Procura hacer memoria. Vamos rápido porque ése ya estará en el aeropuerto volando hacia Rusia con los 42.000 euros.
__42.000. ¿Por qué le diste 42.000?
__Lo que me pidió. ¿No lo oíste?
__No. Yo oí que te pidió 30.000. Y es lo que voy a decir. Deberías saber que nunca miento…Y no es ruso, es checo.
Seguro que quiso matarme en ese instante, pero no le convenía.
En el momento en que entrábamos por la puerta de la comisaría le dije:
__No me empujes que no hay prisa. El checo no va a ninguna parte. Mira, le he quitado el pasaporte.

Cuando llegué a casa, tomé un larguííííísimo baño. Antes de irme a dormir, necesitaba por lo menos 24 horas de sueño, puse un mensaje a cada una de mis amigas y a mi hermana:

“Nena. Mañana a las 9 en “El Pescador”. Cena con marisco y champán francés. Invito yo. Ya te contaré. xxx.”

Mientras me metía en la cama pensé: __Voy a enviarle a la madre de la Transparente una caja de bombones del Peñalba, la mayor que tengan, con una nota de bienvenida. ¡Que menos!.

miércoles, junio 30, 2010

La invasión



Por fin halló lo que buscaba. Un ático lo suficientemente elevado para sentirse a salvo. Con esa manía que les había entrado a los ayuntamientos de no autorizar alturas superiores a cuatro pisos, tenía dificultades para encontrar la vivienda adecuada. Los árboles que bordeaban las calles y los parques, servían de trampolín a todo tipo de insectos, que desde las ramas mas altas, volaban o saltaban según la habilidad que tuvieran, hasta los alféizares de sus ventanas.
Y ella no soportaba a los bichos.
Estaba cansada de decirlo por activa y por pasiva.
__Que no son fobias, ni manías; que son destructivos, que son mortíferos. La gente lo desconoce. Ya lo comprobaran algún día y espero que las consecuencias no sean tan apocalípticas como creo que serán.
Sabía muy bien que los dichosos bichos llevaban aquí desde el principio de los tiempos y mientras diferentes especies de humanos e incluso los dinosaurios se habían extinguido, esta raza de depredadores supo adaptarse, efectuando todas las mutaciones necesarias para sobrevivir en circunstancias que a otros seres vivos les resultarían letales de necesidad. Eran capaces, incluso, de permanecer milenios en estado de vida latente.
__Si serán listos.
Algún funcionario muy mal educado le había recomendado visitar al psiquiatra, cuando ella comenzó su cruzada anti-insectos por todos los consistorios de la zona, protestando porque no fumigaban y en su defecto, no construían con la suficiente altura que permitiera a los vecinos informados y avispados como ella ponerse a salvo de la intrusión de los odiados bichos venenosos y arteros.
Nunca le habían gustado, pero su aversión absoluta sobrevino cuando su marido, cazador de fieras en África, sucumbió victima de la picadura de un insecto raro contra el cual no hubo antídoto ni en el continente negro ni en éste. Según los expertos de la clínica suiza en la que murió era un ejemplar procedente del Paleozoico tardío que se consideraba extinguido, pero que había permanecido vivo en un ignoto valle tanzano. Lo que no consiguieron elefantes, rinocerontes ni leones lo logró una insignificante criatura de unas pulgadas de tamaño.
__De unas pulgadas, ¡narices!__decía a los médicos__era mayor que la palma de mi mano.
__Es imposible.
__Eso es lo que ustedes creen. Lo cierto es que esos bichos son muy listos. Son listísimos. Parece que ocupan un nicho ecológico en el cual su pequeño tamaño les es ventajoso. Pero, no se fíen, es una estrategia. Si ven la oportunidad crecen y crecen lo suficiente para acabar con todas las criaturas y quedar como reyes del mundo. Si lo sabré yo…

Una vez viuda y convencida al cien por cien de que su antipatía era absolutamente razonable y razonada, comenzó a salir a la calle enteramente cubierta. Con guantes, aunque fuera agosto y un salacot con una redecilla incorporada anudada en el cogote, que le tapaba el rostro. No le quedaba un resquicio. Le daba igual ser el hazme reír de los vecinos, que en los pueblos pequeños ya se sabe: infiernos grandes; ni que algún improvisado rapsoda, bastante redicho, le hubiera hecho una coplillas:

Doña Juana Vera Puerto
La enemiga del insecto
Se defiende del asedio
De los bichos que la cercan
Como ejército Templario,
Refugiada en su morada
Cual Jerusalén sitiada


Tuvo que cambiar de lugar de residencia y no por los ripios, sino porque los pisos no eran lo suficientemente altos. En otro pueblo costero, al que su alcalde quería convertir en el Benidorm del norte, pudo comprar ¡por fin!, la casa de sus sueños en el piso 22 de una torre sin terrazas, ni balcones. Solamente ventanas donde poder colocar su tela mosquitera. Allí se mudó con su salacot, su redecilla, sus guantes y el arsenal de caza heredado de su marido, bien provista además, de repelente de insectos.

La vida transcurrió bastante tranquila. Alguna mariposa atraída por la luz y poco mas.
Pero un nefasto día al levantar la persiana….
__¡Oh cielos!__
Los vio.
Estaban ahí. Habían mutado una vez mas y claro, nos habían invadido.
__Oh Dios mío…Dios mío.
Tuvo que sentarse porque le zumbaban los oídos y sentía que todo daba vueltas, lo mismo que si estuviera metida en la lavadora.
__ Se lo llevo diciendo por activa y por pasiva pero nadie me cree y ha sucedido. Ha sucedido Señor, Señor. Ahí están ¿ y ahora que?. Se habrán comido media ciudad.

Era cierto, en medio del parque había dos enormes escarabajos: uno totalmente negro, y el otro con el abdomen multicolor.
__Son las pinturas de guerra, como los indios.
Los bichos medirían por lo menos dos metros de alto. La zona estaba acordonada. Creyó ver algún policía.
__Están locos. No deben acercarse a ellos. ¡Ay Dios mío, que mala me he puesto!. Me va a dar algo. Hace años que lo vengo advirtiendo.
Sintió que le faltaba el resuello. Pensó que su fin estaba cerca. Entonces recordó algo.
__No me han creído, no me han querido creer. Virgen de las Picaduras, ruega por nosotros, Santa María de los Sarpullidos, ora pro nobis __Iba de habitación en habitación repitiendo la letanía, a la manera de un cura ahuyentando los malos espíritus.
Hacía un momento se había acordado, pero ahora no sabía que andaba buscando. Cuando ya casi estaba desfallecida cayó en la cuenta:
El rifle de caza de su marido.
__Espero que funcione. Lleva tanto tiempo guardado. Voy a poner remedio a esto, ya que nadie parece hacer nada.
Sobrevino un problema porque no podía abrir la ventana. Bajo ningún concepto. Ella veía dos bichos en el parque, pero sabe Dios cuantos mas habría y donde. Lo mismo sobre el tejado de la casa. Si así fuera, pronto éste se vendría abajo. No podría resistir el peso y si aterrizaban a pares como en el parque, mucho peor.
Posiblemente no tuviera ni tiempo suficiente. Por eso debía actuar ya. Cargó la munición.
Se separó un poco de la ventana por si la hería algún cristal. Lo peor era que en esa posición no veía el blanco .
Pensó un momento. Decidió abrir. Total, ya estaban ahí. Era cuestión de tiempo que sucumbiera la población, ella también, faltaría mas. Ella la primera.
Le sorprendía la pasividad de las autoridades. La ciudad debería estar tomada por el ejercito, los bomberos, protección civil, todos, deberían estar actuando todos. Porque, seguramente, los bichos habrían llegado al amanecer y a aquellas horas, si los gobernantes fueran como tenían que ser, ya no quedaría uno vivo.

Abrió por fin la ventana, sin quitar la tela mosquitera. Se aproximó a ella y calculó el ángulo. Retrocedió un poco, levantó el arma imitando la acción de cazar y desde la altura del hombro, sin apoyar, disparó. El proyectil pasó medio metro sobre la cabeza del insecto e impactó en una vidriera lateral de la parroquia de San Francisco. Un estruendo de cristales siguió al del disparo.
__Me alegro. Debería haberle dado al santo, por protector de bichos.
Se dispuso a utilizar el otro cartucho.
__Cuidado, cuidado alguien dispara. A cubierto, pónganse a cubierto__comenzó a gritar un policía local que estaba de servicio en la zona, tratando de evitar que nadie se acercara a las esculturas que habían colocado en el parque, porque estaban recién pintadas y ya unos artistas urbanos habían hecho por la noche, un graffiti sobre una de ellas.
__Pero donde nos ponemos, ¿Desde donde disparan?
En ese momento sonó otro tiro que, este si, se llevó por delante la antena derecha del coleóptero.
__Disparan desde la torre verde.

Doña Juana se había sentado un momento por dos motivos. Para cargar de nuevo el arma y para reponerse un poco, porque el efecto acción- reacción le había hecho tambalearse y le bailaban las piernas.
Olvidó donde había dejado la munición. Después de un rato, la vio sobre la mesa camilla.
Una vez repuestas el arma y ella, volvió a la carga. Le extrañó que el bicho no se hubiera movido del sitio. En el fondo esperaba que se hubiera largado. Es mas, antes de sentarse tuvo la precaución de cerrar la ventana y vigilaba de soslayo por si el susodicho arremetiera contra ella. Pero no, ni se había inmutado.
__Estará esperando a que vuelva a abrir y entonces me atacará. Es igual. Moriré por la causa. Al final tendrán que darme la razón y seré la mártir de la invasión.
Cuando sonó el tercer disparo ya la policía había tomado posiciones para ver desde donde provenían los tiros.
__Es el último piso. Alguien con salacot. Parece que hay un único tirador.
__Miren a ver quien vive en el ático.
Descubrieron con sorpresa que en el piso 22 de la torre verde vivía una anciana de 80 años, que mira por donde, odiaba a los bichos.
__¿Vive sola?
__Si señor, vive sola.
__¿No hay nadie con ella?.
__No señor. Bueno, no creo…
__¿De donde habrá sacado el rifle?__se preguntó el inspector para si, pero en voz alta.
__Su marido era cazador de leones en África.
El inspector procesó la información que había recopilado rápidamente y se hizo una composición de lugar.
La señora estaba obsesionada con los insectos. Su vida entera estaba encaminada a defenderse de ellos. Tenía un rifle y llevada de su manía había confundido las esculturas con insectos gigantes.
__Grandioso. Tenía que haber aceptado prejubilarme cuando me lo propusieron.Tráigame un megáfono.
En ese momento otro disparo seccionó la antena que le quedaba al escarabajo negro.

El inspector armado de paciencia, subió al último piso de la torre enfrentada a la verde. Era mas baja y el nivel terminaba en el 18.
__Señora, escuche, le habla la policía. Deje de disparar ¿me oye?, deje de disparar. Los insectos sólo son esculturas. No son de verdad ¿me escucha señora?.
Doña Juana le había oído perfectamente desde el principio. Pero ya había sacado sus conclusiones.
__Les han cambiado el cerebro. Sabe Dios con que artimaña están haciéndoles creer que son de mentira. Cuando se descuiden un ejército de bichos se habrá apoderado del mundo. ¡ Que ignorantes!
__Señora, vamos a subir a su casa. Por favor entregue el arma. Señora ¿me…
Un disparo rompió la cornisa por encima de la ventana donde se hallaba el inspector. Cuando cambiaba de blanco el primer tiro siempre iba un poco desviado, por suerte.
El siguiente destrozó el ventanal.

La viuda volvió a sentarse. Con cada disparo, las piernas le temblaban mas. Le llevó un buen rato recordar de nuevo, donde había puesto la munición.
El inspector se fijó en ello.
__Hay una larga pausa hasta los dos siguientes. Podemos actuar.
Avisó al GEO.
Mientras acudieron y tomaron posiciones, sonaron otros dos disparos. El primero, desviado, volvió a impactar en la iglesia de San Francisco en otra de las vidrieras. El segundo le dio entre los ojos al escarabajo de los graffitis.
__Va mejorando la puntería__comentó el inspector.

Hubo otro largo parón mientras doña Juana buscaba de nuevo los cartuchos. Los del GEO se dispusieron a subir hasta su piso. Cuando estaban casi arriba sonó otro tiro.
Desviado de nuevo, como en cada cambio, seccionó la copa de un cedro del parque; el siguiente hizo blanco en la cabeza, esta vez del escarabajo negro.
__¡Ahora!
Los hombres del GEO echaron abajo la puerta e irrumpieron en la vivienda como una horda de invasores en una aldea medieval. Se llevaron por delante la consola, rompieron el espejo, empujaron con tanta violencia la puerta del salón que los cristales se hicieron añicos, saltaron sobre el sofá, tiraron al suelo la mesa camilla…y encañonaron a doña Juana.
La pobre señora aun estaba sentada en el sillón. Cada vez las piernas le flaqueaban mas y tenía mayores dificultades para encontrar la dichosa munición que, juguetona, cambiaba de sitio continuamente.
__Quieta, quieta.__(Advertencia inútil, porque la anciana ni se había movido). __Suelte el arma, suéltela.
__Oh Dios mío. Un ejercito de hormigas. Vienen a por mi.
Uno de los invasores le arrebató el arma.
__Ya está bajo control. Repito, está bajo control
__Vamos señora levántese. ¡Levántese!.
__Son hormigas de repetición__exclamó la pobre viuda, que ya no sabía ni lo que decía.
__No puede, está temblando, temblando__Dijo otro asaltante mas comprensivo, pero igual de reiterativo.
__Traigan una silla de ruedas. Tráiganla.

El inspector llegó con la silla. Entre todos sentaron a doña Juana en ella, mientras repetía una especie de sentencia dirigida a cada uno de los asaltantes.
__Me comeréis, pero otros vendrán y acabaran con vosotras__decía mientras señalaba con el dedo de una en una, a quienes creía hormigas.
__Y a usted también le comerán __le dijo al inspector__Ahora le utilizan pero cuando ya no lo necesiten, prepárese.
Cuando salían, casi en la puerta, al ver el retrato de su esposo, que se había descolgado con la invasión, tuvo un flash back y recordó que era francés.
__Pierre, has vuelto a sucumbir…
Entonces, irguió el tronco, levantó la cabeza y en un último acto de insumisión ante los invasores y como homenaje a su difunto, comenzó a cantar a todo pulmón, marcando el compás con ambos brazos:


"Allons enfants de la Patrie,
Le jour de gloire est arrivé!
Contre nous de la tyrannie…."

__Que bien hubiera hecho prejubilándome. Ahora estaría pescando carpas tan a gusto__pensaba el inspector a la vez que empujaba la silla de doña Juana camino del ascensor , mientras en todo el edificio resonaba La Marsellesa y las hormigas iban delante de la viuda en fila india, abriendo la marcha.

jueves, junio 10, 2010

La granja, último capítulo




Esa noche no durmió. Le subió la fiebre. No se separaba del libro, lo tenía abrazado como si fuera Marta.
__Marta…¿ Y si se lo contaba a ella?.
Eso haría. La llamaría por la mañana.
El viejo no acababa de morir.
__Voy a tener que ayudarle.
Volvió a leer la historia de Petra y como fueron quedando sin mujeres.

El día que la iban a liquidar comenzó a llover a mares. El agua del arroyo rebasó el puente y la carretera se cortó. El aislamiento duró un mes. El capitán no pudo regresar a la granja. Cuando se restableció la comunicación las mujeres se habían ocupado de la niña y el ambiente había mejorado de tal modo, que Higinio decidió perdonarle la vida.
Además como era muda no molestaba. Ellas la criaron y le enseñaron a leer y a escribir. Cada una le entregó lo que sabía. La chica era lista y trabajadora. Aprendió las costumbres de la granja y por lo menos en apariencia, todo lo veía natural.
Jamás se rebeló y nunca protestó. Lloró cada vez que alguna mujer se iba. Pero nada mas. Nunca me demostró ningún otro sentimiento. Cuando quedamos solos permaneció aquí sin tratar se huir ni nada parecido. Un día me pregunto:
“Que haré yo cuando usted muera”. Le expliqué lo del libro.

__¿Que pensarían hacer con el libro? No lo dice por ningún lado__. Siguió leyendo la suerte de las mujeres. Estaba intercalada entre la contabilidad.
Llovía a mares y el viento arreciaba también. Soplaba tan fuerte, casi, como un huracán. La lluvia empujada por él formaba cataratas contra los cristales.

Carmen. La novia del maquis. Hacía tiempo que tenía problemas para quedarse embarazada. Tuvo varios abortos. En el último el médico me dijo que no podría volver a tener hijos. El capitán se encargó. La enterramos bajo el roble. No la sustituimos. La demanda disminuía.

Dos años mas tarde Irene enfermó gravemente. A don Venancio Márquez, el médico, lo habían trasladado. Imposible avisar al nuevo. Murió tras una larga agonía. Estuve a punto de asfixiarla para no verla sufrir, pero no lo hice. Ana la hermana, sufría continuos ataques de histeria. A su último hijo lo ahogó con la almohada. El capitán le dio tal paliza que tuvimos que rematarla.

Olga llegó a la edad infértil. Cuando comprobamos que no podía tener mas niños. El capitán le dijo que podía irse y la soltó. Ella salió todo lo aprisa que pudo. Se entretuvo disparando sobre ella hasta que la mató.

__Según esto sólo quedan dos mujeres que acabaron corriendo la misma suerte. Pero hasta el momento el viejo ganó una pasta. ¿Qué hizo con el dinero?. No creo que lo gastara.
Se sentía cada vez peor, los ojos le pesaban. Se quedó medio dormido en el sillón.
Le despertó un estruendo terrible. El viento se había llevado algo.
__Seguramente tiró el cobertizo__. La luz hacía horas que faltaba y fuera no se veía nada en absoluto. Al día siguiente comprobó que había caído el tanque del agua.
__Mira que bien, no hubiera tenido que subir de haberlo sabido.
Perdió la noción del tiempo. No sabía en que día estaba.
El viejo resistía.
Por la mañana le preguntó a Petra, mientras preparaba el desayuno.
Era domingo.
__¿Qué habéis hecho con el dinero?.
“Lo que queda está en la caja donde estaban las fotos. Están también los recibos”
__¿Que recibos?.
“Firmaban un papel en el que constaba que habían recibido un niño en perfectas condiciones y lo que habían pagado. Están todos ahí. Comenzó a hacerlo después de que me devolvieran. Los compradores firmaban confiados, él no podía utilizar ese recibo contra ellos por la cuenta que le traía. Pero el señor tenía otros planes, me dijo que cuando él faltara, yo podía hacer llegar una copia a su dueño y pedir un dinero a cambio del original.”
__¿Para eso es la fotocopiadora?
Ella asintió.
__Que cabrón …Pero eso es peligroso. Podrían venir hasta aquí…Podrías sufrir un accidente. Además tu vivías aquí, veías a las mujeres encadenadas, eres cómplice…
“No pensaba hacerlo. Tenemos una casita al otro lado de la frontera que el señor puso a mi nombre. El tiene doble nacionalidad, no se bien por que. Voy a cerrar la graja e irme a vivir allí”.
__Ya pensaremos en algo. Yo dirijo el negocio a partir de ahora. Soy hijo del viejo lo mismo que tú. Tengo derecho a una parte.
Ella escribió en la pizarra:
“También muchos de los otros lo son y pensábamos chantajearles”.
__Ellos tuvieron la suerte de vivir con buenas familias. Tu y yo hemos sido tratados como animales. Considéralo una indemnización .
“Ellos no tienen la culpa de lo nuestro”
__Nosotros tampoco.

Pasó el día . Siguió lloviendo. Parecía que las nubes, empujadas por los remolinos de viento, chocaran entre si explotando y vaciándose sobre la granja.. Las espirales de agua y viento arrastraban hojas, ramas y guijarros, haciéndolos chocar contra la casa en un incesante bombardeo
Pese a la tempestad, el lunes sonó el teléfono.
__Por lo menos funciona.
Eran los panaderos para advertir que era imposible llegar hasta allí. El puente estaba sepultado bajo la avenida del río. Preguntaron por la salud de los dos moradores de la granja.
__Don Higinio está empeorando mucho. Debería ir al hospital y Petra está bien
__Llame una ambulancia del otro lado de la frontera. Vendrán sin problemas. Bueno, ya lo sabe Petra. Pueden también hacer allí la compra hasta que se restablezca la comunicación. Cuando esto suceda les volveré a llamar. Cuídense mucho.
Comprobó las provisiones. Había comida suficiente para bastantes días. Soltó a Petra. No creía que intentara huir ¿ a donde iba a ir con aquel temporal?. Además era dócil y había entendido muy bien la nueva situación.
Decidió hacer justicia con el viejo.
Hacía tres días que no le había dado medicinas ni comida. Pese a ello, no se había muerto. Recordó la Heparina que utilizaba para despejar la vía. Cogió la jeringa y le metió una buena dosis.
__Te iras desangrando poco a poco, verás que bien. Luego te enterraré bajo el roble. Si tuvieras cerdos te echaría en el corral para que te comieran , que es lo que te mereces.
El enfermo no se inmutó. Estaba mas muerto que vivo.

Mientras Petra hacía sus tareas como siempre, el recogió los recibos e hizo una lista. Conocía, aproximadamente, a la mitad de los niños de la granja. Algunos continuaban viviendo en la casa familiar. Otros se habían ido
Puso en primer lugar los famosos. Tendría que averiguar sus direcciones.
Luego hizo otra lista con los restantes cuyo lugar de residencia seguía en la ciudad.
Al día siguiente, martes, el viejo aún no había muerto.
Llovía.
No amainó hasta el miércoles por la tarde.
Ese día llegó por fin la hora de Higinio. La habitación apestaba. Cogió un jeringa estéril, retiró el émbolo y la llenó de aire. A continuación lo insufló por la vía. Murió en el acto.
Entre él y Petra lo enterraron en el huerto con los demás. Luego se fueron a la otra orilla para ver la casa y preparar el traslado. Regresaron el viernes por la noche.
El sábado por la mañana llamó el panadero. Se había terminado la inundación y la carretera estaba despejada. Félix contó que don Higinio se había muerto y le habían enterrado en el otro país.
__No pudimos esperar mas.
__Natural. Han tenido suerte que estuviera usted.
Quemaron el colchón y la ropa de la cama del viejo. Petra se empeño en limpiar la habitación.
__Es una tontería. No se para que limpias, si vamos a irnos.
Ella se encogió de hombros.
__Será la costumbre, supongo__pensó Félix para si.
Guardó todo cuidadosamente. El libro, los recibos y el dinero. Echó al fogón la documentación y las fotos de las mujeres. Contempló la de su madre durante un buen rato. Ciertamente se parecían mucho. También Petra se parecía a Irene; al fin y al cabo era su sobrina.
Metió en el coche la fotocopiadora bien empaquetada.
Por la tarde llamó Marta. Ya había estado llamando el viernes. Se la notaba alterada, como una fiera.
Félix se había olvidado por completo de ella. La puso al corriente de la situación y le dijo que era mejor que no viniera.
__¿ Que dices?. Voy a ir quieras o no.
__Yo ya he terminado aquí y regresaré a la ciudad. Ya nos veremos. Estoy muy cansado. Han sido unos días difíciles.
__Sólo dices idioteces. Voy a ir porque me muero de ganas de verte y de lo otro…
__Mira Marta. Te rogaría que no lo hicieras.
__Tu es que eres tonto. ¿Cómo no voy a ir?. Te ha sentado muy mal el campo. Llegaré en un par de horas.
__Bueno pues tú te lo has buscado__ dijo tras colgar.
Subió a la habitación e hizo los preparativos.
Era un contratiempo con el que no había contado. Para él Marta ya no existía. Incluso había olvidado que llegó a la granja para cuidar al viejo y no llevado por su sueño.
En su cuarto había otra argolla. Trajo la cadena y encajó uno de los grilletes en ella, dejándola después, bien escondida bajo la cama. Comprobó que no se veía desde la puerta ni desde ningún sitio.
No había elección.
Estaba seguro de que Marta no iba a querer acompañarlos por las buenas.

jueves, junio 03, 2010

La granja, capítulo VIII



Comieron algo. A Félix le extrañó que Petra no intentara nada contra él. Podría haberle tirado algo, un cuchillo, por ejemplo.
Le preguntó a bocajarro
__¿Tu eres hija del viejo?
Ella fingió no oír.
__De todos modos te encontraré en el libro. Es cuestión de tiempo.
La vio escribir en la pizarra:
“Le voy a preparar comida para el señor”.
__No te molestes. Ya no come. Se está muriendo.
“Quiero verlo”.
__Ni hablar. Yo mando aquí ahora. Si haces lo que te diga te irá mucho mejor.
La muda no volvió a comunicarse. A Félix le asombraba su docilidad. Se la quedó mirando. No era fea. Tendría treinta y tantos. No pensaba que fuera una “paridora”.
Si era hija del viejo sabía de sobra lo que había sucedido en la granja durante esos años. Pero, ¿Por qué no la habían vendido?. Quizá por la mudez. Además ¿Dónde estaban las mujeres?. Algunas eran mucho mas jóvenes que Higinio. No tenían edad para morirse. ¿Qué habían hecho con ellas?. Seguro que Petra era cómplice.
Todo estaba en el libro. Ya llegaría.
Subieron a la planta superior. Detrás de la cama de la habitación de Petra, había otra argolla. Encajó el grillete.
__Mañana será otro día. Que duermas bien__se sorprendió de su propio cinismo.

Se dirigió derecho a la habitación del viejo. No se había muerto. Clavó sus ojos nublados en él cuando se percató de su presencia.
Félix se sentó en el sillón al lado de la cama y se aseguró de que viera el libro, antes de seguir leyendo.
A partir de julio del 47 todo eran ventas. No habían traído a mas mujeres. Hubo un aborto y una mujer tuvo problemas tras el último parto para quedarse en estado. Cuando iban a deshacerse de ella, llegó por fin el embarazo salvador; por esta vez.
Había encontrado gente conocida. Algunos compañeros de colegio, procedían de la granja y otras personas importantes de la pequeña ciudad, con negocios propios y un buen nombre, también.¡Menudo escándalo cuando esto trascienda!
Comprobó las páginas que restaban. Muchas todavía. Era tedioso leer tantas veces lo mismo repetido. Pasó la vista rápidamente, hasta que le pareció volver a ver el nombre de su padre. Se detuvo y leyó con atención

Mayo del 48. El jodido Pedro Tamargo había vendido al niño a unos sobrinos del obispo. El crío parece ser que es enfermizo y cogió unas fiebres que por poco no lo cuenta. Cuando ya estaba bien, volvió a enfermar. Se lo han devuelto y él quiere endosármelo a mi. NI HABLAR. Le salió mal el negocio, que se joda.
Hoy me ha parado escopeta en mano cuando iba con el Isocarro y tuve que prometerle que le buscaría comprador. No quieren niños en casa. Pues no pienso buscarle nada. Además el niño ya tiene un año, es muy mayor para la venta. El próximo reparto lo haré escoltado por el hombre del capitán.

__Que bárbaro, los compradores son tan buenos como estos dos. Para ellos los niños son también mercancía. Si tiene alguna tara se devuelve.
A continuación venía mas contabilidad. Pero sabía que su asunto volvería a aparecer por algún lado. En efecto.
Apareció en otoño. Félix cada vez lo entendía menos.

Hoy he tenido un incidente serio con el cacique. Lo encontré en la ciudad y casi me mata. Menos mal que el boticario avisó al capitán si no, no lo cuento. El muy bestia.
Venia de asentar al niño. Tuvo que quedárselo. Después de todo es un poco de risa.
Llegó el gobernador de improviso, regresaba de no se donde y decidió hacer un alto y pegar unos tiros en el monte. Se topó con el niño. No tuvieron mas remedio que decir que era de ellos.
__¿Como se llama?
__No está bautizado
__¿A quien se le ocurre?. Mañana lo bautizamos y hacemos un banquete con la caza. Yo seré el padrino. Llevará mi nombre: Félix.
El niño ya tiene mas de un año, pero como es muy escuchimizado, no camina y ni siquiera tiene dientes le han dicho que tiene cinco meses y le han puesto como fecha de nacimiento mayo de 1948. Je,je,je…casi me pasaporta al otro barrio, pero no lo puedo evitar.

__Así que tengo un año mas. Mira que bien.__dijo en voz alta mirando al viejo.__ Y tú eres mi padre. Menuda suerte he tenido con los progenitores.
El viejo estaba amarillo y rígido. Cerró con dificultad los ojos para no verlo.
Continuó buscando a Petra. La halló junto con una sorpresa.

3 de Abril de 1954: Madre Teresa
Venta niña de un mes.
Comprador: Antonio Lozano, el mueblero.

__¡Teresita!. Es hija de Teresa y del capitán. ¡Cuando lo sepa don Antonio!.
Se quedó pensativo. Don Antonio y doña Gloria tenían que conocer la existencia de la granja. Por lo menos sabían que Higinio vendía niños. Lo cual era un delito. Aunque no tuvieran ni idea de donde los sacaba, deberían haberse hecho preguntas. Eran cómplices o encubridores o ambas cosas, mucha gente en la ciudad lo era. Compraban los niños y no hacían preguntas. Todo el mundo miraba para otro lado.
Cuando llevara el libro a las autoridades media ciudad se echaría a temblar. Aunque los delitos hubieran prescrito, la campanada resonaría en todo el país.
Había mucha gente conocida a nivel nacional hijos de la granja: Un político que sonaba como ministrable, un presidente de Comunidad Autónoma, una actriz muy famosa, una miss hoy casada con un millonario, un periodista televisivo, el arzobispo mas joven del país….
Se levantó y dio una vuelta por la habitación. Ya no sabía que hacer. Comenzó a sentirse mal. ¿A quien se lo iba a decir?. Pensaba en doña Gloria y en Teresita. Iba a hacerles mucho daño para nada . El viejo se estaba muriendo, el capitán había fallecido hacía un tiempo…excepto don Antonio los compradores que el conocía habían dejado este mundo y los hijos no eran culpables en absoluto. Saber su procedencia iba a suponer un trauma…el sufrimiento iba a comenzar otra vez. Mejor no decir nada. Quemaría el libro. Si, eso iba a hacer.
Justicia, iba a hacer justicia. A su manera.
Buscó a Petra. La encontró enseguida. Había nacido el mismo año que Teresita.
Tenía una especie de biografía.
Había sido devuelta lo mismo que él

6 de Junio de 1954: Madre Ana
Venta niña de un mes.
Comprador: Juan Hidalgo, el juez.
4000 ptas. Mas barata. Hay que estar a bien con la justicia.

__Así que, Petra es mi hermana de padre y además mi prima__. Halló el por qué de la devolución.

La niña es enfermiza. Lo cierto es que últimamente los niños de las hermanas presentan a menudo, problemas de salud. Hace tiempo que quieren devolverla, pero ni hablar. Ahora ya lo dejo claro. No hay devolución que valga. Si el niño enferma, cargan con él como debe ser. Es suyo para siempre.
La dichosa cría a la que llamaron Petra, ha tenido una meningitis y se ha quedado muda. Ahora si que la devuelven. El capitán me ha hecho recogerla. Dice que el juez es peligroso como enemigo. La niña tiene año y medio. A ver que hago yo con una muda. Se lo dije al capitán. Le da usted pasaporte…En eso quedamos.

jueves, mayo 27, 2010

La granja, capítulo VII


Llevó el libro a su habitación. Permaneció leyendo con la puerta abierta mientras Petra se bañaba. No sabía aún lo que iba a hacer con ella.
No se acordó para nada del viejo. No le había aseado, ni dado la comida, ni la medicación.
Continuó con la lectura.
En el texto constaba una descripción de cada “paridora”, seguido de la contabilidad de cada parto y cada venta.

El principio:
Irene y Ana, hermanas. Los padres fusilados. Iban camino a la frontera. Les dejé pasar la noche. Ana venía enferma. Irene me gustó en cuanto la vi. Le dije que se quedaran todo el tiempo que fuera necesario para que su hermana se curara. Quedó embarazada enseguida. Yo sabía que la mujer del capitán quería una niña. Pero la muy imbécil tuvo un niño. No puede uno fiarse de las mujeres. Ana estaba también embarazada. No quería en principio, pero no tuvo mas remedio. Le dije que las entregaría a la guardia civil. Cuando se enteró la hermana se montó una buena… Tuve que atarlas a la cama. Mas adelante se me ocurrió lo del desván. Era grande, habría sitio para mas. El negocio se presentaba productivo. Había muchas mujeres estériles en la comarca.

__A este no se le ocurrió pensar que podrían ser los maridos los estériles o un porcentaje de ambos cónyuges.

2 de agosto de 1940. Madre Irene.
Venta niño de dos meses.
Comprador: Juan Ferrán, el boticario. Calle Principal n.º 10.
Pagó 10.000 Ptas. Una fortuna. Me dio también medicamentos.
El capitán mandó a un hombre de confianza vigilar el camino, por si hubiera algún inconveniente. Los niños lloran. Pero éste se quedó dormido con el movimiento de la mula. Además de conseguirle una niña, le voy a dar un porcentaje. Así todos contentos.

__¿El capitán?. ¿Será el amigo de don Antonio?. Seguro que si. Menudo elemento. Con razón nunca me gustó.

30 de diciembre de 1940. Madre Ana.
Venta niña de tres semanas.
Comprador: Adolfo Linares, el capitán. Calle Libertad n.º4.

__¡El mismo!. Cuando le enseñe el libro a don Antonio…

Yo pensaba cobrarle 5000 ptas ( las madres comen). Pero me dijo que tururú. Me paga con la protección y otro tipo de servicios.
Unos días después, me envió una mujer joven que habían capturado con mas gente tratando de huir por el monte. Se llama Carmen. Ya estaba preñada. Al día siguiente trajo otras dos.
He terminado de acondicionar el desván. Ya hay cuatro inquilinas. Irene sigue abajo. Con otras dos arriba, el negocio será de lo mas productivo. El capitán quiere participar en la “fabricación” de los niños. Acepté, pero eso no aumentará el porcentaje que le doy. Se lo he dejado claro.

2 de Abril de 1941: Madre Carmen.
Venta niño de un mes.
Comprador: Venancio Márquez, el médico.
7.000 ptas. Mas la promesa de atenderme gratis, siempre que lo necesite.
El capitán y yo nos reímos a gusto. El niño es hijo de un maquis y el médico falangista. Ahora tiene un niño rojo y además hijo de puta…

Hablaba de los niños y las mujeres como si fueran animales.
Era fácil imaginar el terror que se viviría en la casa. Las mujeres sujetas a la pared por una cadena, siendo sometidas por ese par de canallas. Dándose consuelo las unas a las otras, ayudándose en el parto… pensó en las escenas de dolor cuando les quitaban a los hijos.
Siguió leyendo. Era lo mismo siempre.
__Aquí hay algo nuevo. Llegan mas mujeres. ¡Oh no, por Dios!

El capitán ha traído a Teresa, la hermana del mueblero. Hacía tiempo que la rondaba el muy cabrón. Ella que es de misa diaria, ni caso. Ya me ha dicho que esa es sólo para él. Ya veremos. De momento, al desván.
Hoy han venido por aquí una pareja rumbo a la frontera. Ella preñada. Pidieron pasar la noche. Estaban extenuados. Les acogí. Ya lo había pensado antes, pero de todos modos no hubiera tenido mas remedio. Oyeron los gritos de algunas, cuando les quité la mordaza para que comieran. Irene, que les lleva la comida, las mandaba callarse. Es lista sabía lo que iba a suceder. El capitán llegó llovido del cielo…Le metió un tiro al hombre. Lo enterramos bajo el roble. A ella la subimos al desván con las otras.
Ahora ya está completo el cupo.

Pensó en lo que diría don Antonio cuando lo supiera. Sonrió imaginando la cara del capitán.
__Veremos quien se ríe ahora.

A medida que leía estaba mas convencido de que él procedía de la granja. Siguió leyendo un poco por alto. Quería llegar a 1948, el año de su nacimiento. Pero al pasar la vista algo llamó su atención: se citaba a Pedro Tamargo, su padre.
Se le aceleró el corazón, ahí estaba.

5 de Enero de 1947: Madre Elena
Venta niña de un mes
Comprador: Pedro Tamargo, el jodido cacique.

__¿Una niña? Y donde estaba…nadie le había dicho nunca que tuviera una hermana.
5.000 ptas. No le dio la gana de pagarme mas. El capitán me aconsejó cerrar el trato. No conviene enemistarse con Pedro. Todavía conserva muchos amigos en el poder.
Al mes volvió a por otra. A la anterior la había vendido bien en la capital de la provincia. No fuimos capaces de saber a quién.

10 de Febrero de 1947: Madre Olga
Venta niña de doce días.
Comprador: Otra vez el condenado cacique. Seguro que saca el doble. Ahora quiere un niño para el verano.

__Ese voy a ser yo. Pero no, yo nací en el 48.
Pasó por alto las demás ventas. La granja marchaba viento en popa. Las mujeres parían a niño por año. Por el momento solamente uno había muerto al nacer. Estaba también bajo el roble.
Llegó el verano. Nacieron dos varones. Uno de Teresa y otro de Irene. Esta tenía por costumbre poner nombre a todos los que paría. Las otras se lo desaconsejaban:__Es mejor que no lo hagas. Se sufre menos__. Al niño de ahora le llamó… ¡Gerardo!.
Se dirigió a la habitación de Petra.
El temporal continuaba cada vez con mas fuerza.
__¿Conserva tu amo alguna foto de las mujeres?
Negó con la cabeza. El no la creyó y le lanzó una mirada agresiva.
Ella afirmó repetidas veces e hizo gestos de necesitar escribir. Félix trajo la pizarra.
“ Guarda la documentación y los retratos que traían algunas de ellas. Supongo que habrá visto la otra caja. Allí están. Acuérdese del señor, déle la medicación. Yo tengo hambre.”
Era noche cerrada. Había oscurecido muy pronto. Bajo a Petra a la cocina. Sujetó el grillete a un hierro de la ventana y dejó que preparara algo de comer.
Apartó la mesa a donde ella no pudiera llegar, abrió la otra caja y se dispuso a encontrar a Irene. En efecto, allí estaba. Volvió a estremecerse.
Era ella.
La mujer rubia que veía en el sueño. Cayó en la cuenta de que se parecían mucho físicamente. Siguió leyendo

30 de Julio: Madre Irene
Venta niño de un mes al dichoso cacique. No se a quien se lo venderá. El muy cabrón seguro que saca el doble.

Así que era hijo de Irene y del viejo. Ya no se sorprendió. Pero, un momento…estamos en julio de 1947, él nació en mayo de 1948. No puede ser. Siguió buscando mas ventas a Pedro Tamargo. No las había .
Entonces no era él.
Escudriñó todo el año 48 buscando mas ventas a su padre. No las halló. En todo el libro no había constancia de que el cacique hubiera comprado ningún niño mas.

jueves, mayo 20, 2010

La granja, capitulo VI



Al día siguiente tenía el plan perfectamente trazado. No cabía otra opción.
La salud del viejo pareció resentirse esa misma mañana. Petra lo encontró muy agitado cuando subió a verlo. No tenía por costumbre presentarse en la habitación de Higinio fuera de los horarios de las comidas. Pero estaba preocupada. El día anterior ya lo observó muy inquieto. Félix apareció en el cuarto detrás de ella.
Le tomó el pulso y la tensión . Ambos habían aumentado. El enfermo intentaba llevarse el brazo al pecho y se retorcía como si tuviera una fuerte molestia.
__¿Tiene dolor precordial?. Cierre los ojos si es que si
El viejo obedeció con prontitud. Félix le puso una cafinitrina bajo la lengua.
__No se inquiete Petra. Le pasará dentro de un rato.

Una vez su paciente se recuperó y quedó relajado, bajó a desayunar. Ella le sirvió como cada día. Antes de que él terminara se dirigió al corral a dar de comer a los animales.
Cuando acabó su tarea y se dio la vuelta, apenas tuvo tiempo de sobresaltarse al ver a Félix justo detrás. Este le dio un certero y efectivo puñetazo en el rostro que le hizo perder el sentido. Despertó en la cama atada de pies y manos.
Era viernes.
El no perdió tiempo.
Trepó por la vieja escalera hasta lo alto de la plataforma. Bajo el brazo llevaba una mas pequeña, metálica y ligera, de uso doméstico. Cuando estuvo arriba, la apostó contra la pared, le faltaban unos cuarenta o cincuenta centímetros para llegar al borde, pero serviría. Ascendió unos peldaños, retiró la tapa y miró dentro. Estaba oscuro. El cielo también se había oscurecido de repente. El sol otoñal de la mañana se dejó ocultar por las orondas nubes que precedían, como avanzada, a la tormenta. Difícil ver la caja que además, era negra. El agua permanecía un metro por debajo del nivel total.
Subió un poco mas y miró de nuevo. Se encaramó sobre el borde, tanto, que estuvo a punto de caer de cabeza. Ni rastro.
Decidió bajar; se fue a la casa y abrió todos los grifos. Cuando el agua dejo de correr, trepó de nuevo al tanque. Una vez arriba, se detuvo a pensar un momento: era preferible retirar la tapa por completo, no fuera a ser que el viento que había comenzado a soplar con fuerza, la moviera hacia delante y le impidiera salir. No lo creía probable, pero, por si acaso. La empujó demasiado fuerte y una ráfaga ayudó a tirarla al suelo, produciendo un escandaloso estruendo al chocar contras las piedras. Sonó como una explosión.
Petra y el viejo la oyeron desde sus respectivas habitaciones. Incluso Félix se sobresaltó.
Se puso las botas de agua. Arriba de nuevo, se sentó a horcajadas en el borde del depósito, izó la escalera y la introdujo en el interior, poniendo mucho cuidado para no caerse. El viento arreciaba.
__Debí de atarme con una cuerda, como prevención.
Había muy poco agua, apenas unos treinta centímetros. Bajó de espalda a la pared. Una vez dentro, fue fácil encontrar la caja. Cuando iba a emprender el ascenso, algo llamó su atención. Parecía otra caja. Estaba como un metro mas allá. Caminó arrastrando los pies por el limo del fondo hasta llegar a ella. En efecto era otra caja estanca. Rebuscó por si hubiera mas. No encontró ninguna otra. Las cogió y salió del depósito. Respiró profundamente cuando se vio fuera.
Una vez en la plataforma y cuando se disponía a retirarla, la escalera salió volando empujada por el viento, obligando a Félix a apartarse rápidamente para no verse golpeado.
__Por poco. He tenido suerte__pensó, mientras se pegaba a la pared del tanque para evitar que una ráfaga lo derribara también.
Se agachó para protegerse del temporal que arreciaba y se asió con fuerza al final de la escala de acceso. Comenzó a descender. La bajada era difícil y lenta con ambas cajas en una mano. El viento lo zarandeaba. A media altura las dejó caer. Necesitaba las dos manos para sujetarse.
Se dirigió con prisa hacía la casa. Las nubes iban cambiando de color. Ahora eran gris oscuro casi negro y estaban cargadas de agua.
En la cocina colocó las cajas sobre la encimera de mármol para proceder a abrirlas
En ese momento sonó el teléfono.
Era Marta hecha un basilisco.
__¿Estás tonto o que? ¿Por qué no me has llamado?. Pienso ir mañana a verte sin falta.
__Imposible__dijo él con tranquilidad.
__¿Como que imposible?
__El viejo ha empeorado y yo no puedo despegarme de su lado. Además cualquier pequeña alteración le molesta y le agrava. O sea que no puedes ni aparecer por la habitación porque le daría un sincope. Mira, yo te llamaré. De todos modos no creo que Higinio dure mucho. Quizá mañana tengamos que internarlo de nuevo…
__Es que tengo ganas de verte
__Yo también__mintió Félix.__ Estoy casi seguro de que tendremos que llevarlo al hospital. Entonces te llamaré.
__Te echo de menos en la cama…
Lo que faltaba. Ahora se iba a poner erótica. Decidió cortar por lo sano.
__Marta, tengo que dejarte. No puedo perderlo de vista. Además es la hora de la medicación. Estoy aquí haciendo un trabajo ¿recuerdas? Y no se puede tomar a la ligera la salud de los pacientes.
__Que sieso eres.
__Me pagas para que haga bien mi trabajo ¿No?
__Vale. No dejes de llamarme. Besitos donde tu ya sabes…
¡Que pesada por dios!. Colgó y se dirigió a terminar el otro trabajo.

Una vez abierta la caja del libro ( lo sabía porque estaba limpia a diferencia de la otra que llevaba mas tiempo dentro del agua), levantó la tapa. Allí estaba, en efecto.
Al cogerlo vio que debajo había una llave pequeña como de candado y otra que en principio no identificó con claridad, pero que pudiera ser para esposas o grilletes. Recordó entonces la argolla que había visto tras la cama del viejo.
__Aquí sucedió alguna cosa rara, muy rara, que tiene que ver con mi sueño. No se de que manera me concierne, pero creo que ocurrió algo terrible.
Con las manos temblorosas abrió el libro y comenzó a leer:

Hoy he decidido empezar el negocio. Hay tres niños en la casa y conozco tres familias dispuestas a pagar una buena cantidad por cada uno de ellos. Estas dos tontas no quieren que los venda, peor para ellas. Eso me obligará a tomar una determinación que no hubiera sido necesaria si fueran razonables. Pero las mujeres se ponen intratables con ese dichoso instinto maternal. No pensarán las muy imbéciles que voy a trabajar para mantener esos gritones voraces. Mañana cerraré el trato y si todo sale como espero comenzaré un negocio muy productivo. Ya hay otro mocoso en camino…

A partir de ahí, comenzaba lo que parecía simple contabilidad. Tuvo que cerrar el libro. Arriba sonó un golpe como si alguien se hubiera caído de la cama.
Subió las escaleras de dos en dos y se dirigió a la habitación de Petra. Efectivamente se había caído. Posiblemente tratando de levantarse para ir al baño. Se lo había hecho todo encima.
La levantó y la empujó de nuevo sobre el lecho.
__Quédate así hasta que yo vuelva. De lo contrario te partiré la cara.
Volvió a la cocina y cogió las llaves. Como había pensado, la pequeña abría el candado. Subió al desván. El corazón le latía con fuerza. Había otra puerta, la empujó y se encontró con algo inesperado y desconcertante. Estaba seguro de que allí se escondía la clave, pero no se figuraba ese horror. Y era sólo el principio.

El desván era grande, toda la superficie de la casa. Las ventanas de las solanas estaban tapiadas. El techo estaba forrado toscamente de tablex de modo que no sobresalieran las vigas.
__Por si alguna sentía tentaciones de colgarse…
Había tres camas metálicas, como de hospital, a cada lado de un pasillo central, con sus correspondientes mesitas.
__Así que fueron mas de dos. Aumentó el negocio.
A la derecha de la puerta un tabique a media altura hacía las veces de rudimentario biombo, ocultando detrás un aseo con lo esencial. Al fondo, lo mismo, pero a la izquierda. Al lado de cada cama una argolla empotrada en la pared sostenía una cadena soldada a ella. Cada una descansaba en el suelo en este momento. En el otro extremo tenía un grillete.
Cogió el mas próximo e introdujo la llave universal que contenía la caja. Se abrió con un ligero chirrido.
Se sentó en el suelo, al principio del pasillo e imaginó el resto. ¿ Como pudieron pasar estas cosas?. Recordó a las mujeres que su padre llevaba a la casa. Eran años difíciles. El nació a finales de los cuarenta. Las guerras habían terminado no hacía mucho. Por aquella pequeña ciudad casi en la frontera pasaban todo tipo de gentes. Eran tiempos duros de hambre y persecución. Cada cual tenía suficiente con sobrevivir. Si alguien desaparecía sin dejar rastro, nadie hacía demasiadas preguntas.
Por un momento creyó verlas: seis mujeres encadenadas, esperando ser violadas y una vez embarazadas, esperando de nuevo durante nueve meses para que les quite el hijo y vuelta a empezar. Aguardando un milagro que no llegaba. Ayudándose y confortándose las unas a las otras.
Sin esperanza.
__Supongo que las violaría abajo.
El mismo horror, la misma vileza tantas veces repetida que, posiblemente, las hizo acostumbrarse y ver lo irremediable como natural.
Conformándose.
Es un mecanismo de defensa. El lo sabía perfectamente. Además la sumisión anula las voluntades y algunas personas terminan por creer que se merecen lo que les está pasando.
__Somos muy complicados los humanos.
Aunque, quizá no todas aquellas mujeres reaccionaran igual…Pensó en la rubia que vio en sueños. La vio dando ánimos a las mas débiles. No sabía por que, pero se la imaginaba mas fuerte, de esa clase de gente que jamás se doblega por mucho que la humillen, de esa clase de gente hecha de una pasta especial.
__Que mala suerte ha tenido….__pensó mientras se levantaba.
Reparó que sobre la pared- biombo que estaba a su lado colgaba otra cadena terminada en grillete en ambos extremos. Con ella en la mano regresó a la habitación de la muda.
Le soltó las ataduras de los pies y le encajó el grillete.
__Levántate. Vamos al baño, te aseas y luego hablaremos.
Encajó el grillete del otro extremo en el radiador y ordenó a Petra abrir el grifo. No había agua.
__Voy a llenar el depósito. En cuanto salga agua, te vas lavando y no hagas tonterías.
Bajó y accionó el interruptor en la cocina. El motor se puso en marcha. Calculó unos quince minutos mas o menos. Había comenzado a llover con ganas. Las fuertes rachas de viento arrastraban las últimas hojas de los árboles y las mezclaban con la lluvia, formando vistosos molinillos de colores. Empezó a tronar. Cuando el agua rebosó por encima del tanque, desconectó el motor. Subió al primer piso y se asomó al baño, para ver que hacía la sirvienta. Estaba de pie en la bañera. No hizo ningún ademán de taparse cuando entró Félix. Al sacarse la ropa, las bragas y la falda se habían quedado colgando de la cadena como en un tendedero. Félix entró, abrió el extremo del grillete y las dejó caer.
__Volveré dentro de un rato y haré lo mismo para que puedas vestirte.
Hasta ese momento no había reparado en que Petra era una mujer.