Amistades peligrosas, último capítulo




Pasé el resto del día aturdida por completo. Todas creíamos que Lola era la reencarnación de Santa María Goretti. La pureza en persona. La última virgen. Incluso se había comentado en tiempos, que su marido era impotente y que ella no lo había abandonado por vergüenza, para que nada trascendiera. Con los años Lola se refería a su matrimonio como una unión perfecta. Su marido había sido ejemplar: educado, cariñoso, culto, bueno…
__¿Era fogoso también?, le preguntaba Rosa, siempre tan directa.
__Bueno, nena no lo estropees. No seas tan vulgar, respondía Lola que siempre se crispaba cuando salía el sexo a relucir.
Teníamos que hacerle una seña a Rosa para que se callara o cortarla sin mas, antes de que el asunto se nos fuera de las manos. Al fin y al cabo eran simples rumores. Nadie estuvo en la cama con ellos para comprobarlo.
No obstante, eran muchas voces las que  afirmaban que estaba aun por estrenar, como un auto recién salido de la cadena de montaje al que la crisis dejó olvidado en una esquina del concesionario; siempre reluciente, pero obsoleto y caduco. Y sin embargo tenía una vida amorosa de lo mas intenso. Claro, esos eran los amigos que no podía presentar. ¿Cómo iba a poder?.
¡Que hipócrita! ¿no?.

Llegué puntual a la cita. Había quedado con el madero en un lugar diferente, donde fuéramos menos conocidos y pasáramos mas desapercibidos. El se retrasó unos minutos.
__ Para darse importancia, pensé. En el fondo no las tenía todas conmigo. Esperaba que en algún momento de la conversación el se pusiera a gritar: Inocente, inocente. Entonces, yo me levantaría muy digna y le tiraría a la cara lo que estuviera tomando. Un poco cinematográfico, lo reconozco. Pero es que me parecía imposible lo que estaba ocurriendo. Si alguno de vosotros hubiera conocido a Lola le sucedería lo mismo.
Había tenido que tomarme un par de analgésicos porque me dolía la cabeza tras una tarde entera de darle al tarro con los asuntos de Lola.
El poli entró al fin, pidió una caña y se sentó frente a mi.
__Bueno que ¿ya has asimilado la doble vida de tu amiga?.
__Tengo que reconocer que estoy sorprendida, muy sorprendida. Así que acudía a una casa de citas…Ese era el  gran misterio. No me explico como no trascendió en todo este tiempo.
__Ten en cuenta que esto ocurría en otra ciudad donde ella tenía un apartamento en el que vivía sola y al que no llevaba a nadie. Lo hemos comprobado. Cuando acudía a sus citas era como si fuera a pasar la tarde con una amiga en una casa normal y discreta en un barrio recogido, donde se citaban un grupito de asiduos para acostarse y no todos el mismo día, como es obvio. Por lo visto tu amiga era amiga de hace tiempo de la dueña, viuda también, que es la querida  en este momento del secretario del delegado del gobierno. Los digamos ”clientes” son gente relacionada con la política, la judicatura, la medicina…
__No lo comprendo Lola no era una persona culta, ni siquiera guapa…
__No se reunían para conversar. Solamente necesitaba ser buena en la cama y discreta.
__Discreta si lo era. Dime una cosa ¿ desde cuando follaba con el mismo, con el marido de la asesina,  desde siempre?.
__Hace dos años, mas o menos. Antes tuvo otras parejas. El inmediatamente anterior había sido aquel entrenador de futbol que se mató en un accidente. ¿Recuerdas que lo arrolló el tren dentro de su coche  en un paso a nivel?. Fue noticia de portada.
__Si y ahora que lo dices, recuerdo también que comente el accidente con ella un día que pasamos por allí y no noté que se conmoviera ni nada parecido. Era la reina del disimulo…Dime otra cosa ¿cobran por esto?
__Cobrar sensu estricto, no Es normal que ellos les hagan regalos y además consiguen buenas relaciones que siempre son útiles.
Se me quedó mirando como si no se atreviera a revelarme alguna otra cosa.
__¿Que? ¿QUE?
__Ellas, de vez en cuando, si que pagaban por tener sexo con jovencitos.
__No fastidies. ¿Lola también?
El madero asintió con la cabeza repetidas veces. ¡Que barbaridad lo que puede engañar una persona!. ¡Santa María Goretti!. Somos unas infelices. Somos tontas de remate.
__Son jóvenes pero mayores de edad ¿eh?. Tampoco pienses lo que no es. De veinte mas o menos. Gigolós, ya sabes.
__No esta mal teniendo en cuenta que ellas son cincuentonas. Eso no es ningún delito, dije de pronto, defendiendo a Lola sin venir a cuento.
__No, ni lo otro tampoco. El delito ha sido el asesinato, si no, no estaríamos aquí. Si no la hubieran matado nada de esto hubiera trascendido. Y tu y yo no estaríamos aquí charlando, dijo con suavidad, cogiéndome la mano.
No la retiré. La verdad es que el tal Richard Gere estaba muy bien y yo necesitaba compañía amable en estos momentos. Alguien para evadirme de tanto engaño y tanto disimulo.

A la mañana siguiente, tras una noche bastante interesante, vi las cosas con mas claridad. Era cierto que Lola era una farsante ladina y consumada, aunque solo fuera por el hecho de hacer sentir inferiores a las demás con sus absurdos misterios y sus evasivas tan poco afortunadas. Pero, no obstante,  pensé que nada debería de trascender. El crimen se había publicado como la crónica de un error lamentable. La victima utiliza el coche de su amiga porque al suyo le han dado un golpe y la mujer del amante de la verdadera dueña la asesina por error. ¡Que mala suerte!. ¡Que pena!. ¡Pobre Lola!, ella que era la pureza hecha mujer.
 Eso era lo que comentaba la gente en el barrio. Y así se iba a quedar. No iba a ser yo quien les enmendara la plana, ni quien desenmascarara a Lola. No me correspondía semejante honor. Además posiblemente mucha gente no lo hubiera creído y encima habría quedado como una amiga embustera y desleal a una persona tan integra como aquella santa.
Encima de cornuda, apaleada.
Posiblemente trascendiera algo cuando se celebrara el juicio. Si ocurría así se conocería la verdad o parte de ella. Mucha gente se quedaría atónita, entonces. Pero hasta ese momento yo, tan muda como Belinda.
__Date cuenta, me dijo Sofía__esta pobre que no hizo el amor ni de casada confundida al final con una fulana, que paradoja tan injusta. Lo que es la vida. Señor, Señor. Bueno, estará en el cielo.
__Si, y nosotras en el limbo, dije solo para mi, mientras continuaba asombrada por la gran capacidad de disimulo del ser humano y en especial de Lola. Cuanta hipocresía y cuanto cinismo. Después de todo hasta creo que le estuvo bien empleado, por embustera y por manipuladora;  por farsante, por hipócrita  y si, también por guarra.
Yogurines pagados, como si no tuvieran suficiente con los adultos…Desde luego, ¡que poca vergüenza!.


Amistades peligrosas


La mala noticia llegó el día de los inocentes.
Yo hasta me creí en principio que era una broma propia de las fechas, desde luego de muy mal gusto, pero es que jamás se me hubiera pasado por la cabeza que una cosa así pudiera sucederle a alguien como Lola.
Ni a mi ni a nadie.
 Había escuchado en la radio por la mañana noticias sobre la aparición del cadáver de una mujer asesinada de un tiro en su coche, pero solamente facilitaban las iniciales, de modo que no asocié el hecho con nadie conocido ni por lo mas remoto. Otro crimen mas de la dichosa violencia machista, pensé. No se cuando va a terminar esta lacra. El tío la ejecutó de un tiro en la nuca como un terrorista, que es lo que son en realidad. Pobre mujer, no se cuantas van ya este año…
Me quedé de hielo cuando una de las cuñadas de Lola, que además es mi vecina, llamó a mi puerta a media tarde para ponerme al corriente.
__Estaba en el área de descanso de la autovía del mar, dentro de un  coche que no era el suyo, con un tiro en la nuca desplomada sobre el volante. Tenía el bolso, la cartera, incluso bolsas con la compra. No parece que la mataran para robarle. La policía va a hablar contigo, te lo advierto. Parece ser que van a interrogar a todos los amigos dado lo extraño de la muerte. Siento que te vayan a molestar.
Lola asesinada de un tiro dentro de un coche que no era el suyo. ¿Cómo ha podido ocurrir algo así?. Que extraño me parece todo.

En efecto, a la mañana siguiente la policía habló conmigo. Vino a casa un subinspector al que conocía de vista, porque trabajo cerca de la comisaría y desayuno en el mismo bar donde lo hacen varios maderos, entre ellos éste, que me había puesto ojitos en mas de una ocasión. Seguro que se sorprendió al verme, pero lo disimuló muy bien.
 __Pues no, no tengo ni idea. La verdad el suceso me ha dejado perpleja, aparte de conmovida y triste, naturalmente. Yo le tenía afecto a Lola, aunque era difícil relacionarse bien con ella.
__¿Y eso por que?
__No, por nada en especial. Simplemente porque era muy suya. Muy para adentro ¿comprende?.
El policía, que tenía un aire a Richard Gere, asintió.
__Era viuda, si. Su marido falleció joven, hace tiempo. No lo recuerdo bien, creo que fue un accidente cuando regresaban de un viaje. Aquí se veía con tres amigas además de mi. Todas somos del mismo barrio y aunque tenemos edades y estatus diferentes nos citamos a menudo. Nos gusta recordar como era nuestra vida entonces y a nuestras familias. Ya sabe.
__¿Sabe si tenía mas amigos?
__Si, tenía mas amigos en un sitio de la costa donde por lo visto tiene un apartamento, pero los desconozco, porque ella era en exceso celosa de su intimidad y jamás hablaba con claridad de ellos y por supuesto nunca nos los presentó. Le gustaba referir como iba con sus otros amigos a un sitio y a otro, pero jamás coincidimos. Le repito que nadie  los vio. A mi no me importaba en absoluto, sin embargo a las otras si, les molestaba. Es que Lola tenía un extraño defecto: te hacía sentir inferior, le gustaba, se complacía en ello. Si, me explico. Daba a entender que sus conocidos de la otra ciudad eran tan importantes, tan exigentes y tan discretos, que tu no estabas a su altura ni de lejos, por eso los ocultaba de nosotras, porque desmerecíamos. Eso es lo que daba a entender con total desparpajo.
Ella era una mujer con pocos estudios y con una educación bastante elemental, resultaba raro que sus amigos fueran tan especiales. Tampoco su escasa familia conocía a sus amistades, ya se lo habrán dicho; lo se porque ellos me lo han comentado en mas de una ocasión.
Curioso. Ese fue el comentario del madero.
__Si, dije yo, a mi siempre me pareció curioso este modo de proceder. Todas conocemos mas o menos a las amistades del resto, incluso nos complace compartir a los amigos. Los de ella no aparecerían ni en su Facebook. ¿Algo que ocultar?...¿a que se refiere? ¿a sus conocidos?, no creo, puede tener alguno extraño, pero todos.  Yo llegué a pensar que no existían tales amigos y que ella los había convertido en un misterio de los suyos. Era proclive a esas fantasías. Era una mujer que le gustaba alardear de haber tenido y tener una vida perfecta, llena de gente perfecta…las únicas excepciones éramos nosotras. Ya le digo que a las otras les sentaba mal.

Al día siguiente me enteré de que todas habíamos dicho lo mismo con ligeras variaciones. Sofía habló con el resto y me lo refirió punto por punto. El policía nos hizo a todas el mismo comentario: curioso.
El día del entierro pensamos que al fin veríamos a sus importantes amistades. Estábamos expectantes. Pero para nuestra decepción solamente acudió su familia y nosotras, aparte de un par de vecinas de su calle. Gente común y corriente. Bastante corriente.
Lo que yo digo: no existen.
Dándole vueltas al asunto recordé varias cosas. Lola decía tener un apartamento en la costa que tampoco nadie conocía, ni siquiera su familia. Allí decía que se iba siempre que desaparecía de la circulación, que era bastante a menudo.  Cuando regresaba a la normalidad lo hacía de muy buen humor y bastante mas relajada de lo que era habitualmente.
__Tiene un maromo.
__¿Y por que no lo saca a la luz?, no tiene nada de extraño. Lleva años sola. Sería de lo mas normal.
__Ya sabes como es.
__Da igual como seas, no se comprende.¿Por que iba a ocultar a un novio?.
__ Tal vez porque sea el marido de alguna.
__¿Qué quieres decir, que Lola se lía con nuestros maridos?. No fastidies.
Vivimos en alerta durante un tiempo. A veces cuando Lola desaparecía coincidía con un viaje del marido de alguna. Con el de Elisa lo hizo en mas de una ocasión, tanto, que ella contrató un detective que descubrió que, en efecto, tenía una amiga, pero no era ni mucho menos Lola. Era una actriz porno de veinticinco años, rubia teñida, con las tetas de silicona y el culo operado. Patético de verdad. Mucho mejor si hubiera sido Lola. Desde ese día, descartamos que el culpable de las ausencias fuera uno de nuestros maridos y dejamos de preocuparnos. Al fin y al cabo era su vida y nosotras ya teníamos bastante con las nuestras.
__A lo mejor es espía, dijo Sofía totalmente en serio. Sofía era pura ingenuidad.
__Si, seguro. De la CIA.

Una semanas después del entierro, mientras desayunaba en mi sitio habitual, entró el subinspector, se colocó a mi altura y me dijo casi al oído:.
__Ya sabemos quien mató a  tu amiga.
__Ah si. ¿Quien?.
__La mujer de su amante.
__¿Queeeee?.Giré en mi taburete y me quedé frente a él con los ojos abiertos como platos.
__Bueno…verás. Esta mujer creyó que la persona que estaba en el coche era la amante de su marido, se acercó y le disparó en la nuca a quemarropa. Ni siquiera se dio cuenta de que no era ella.
__Un momento. ¿ Me estás diciendo que mataron a Lola por error? ¿Qué la confundieron con otra persona?.
El poli me hizo un gesto para que bajara la voz.
__Si y no. Mira, te sugiero que nos sentemos en un sitio discreto y te lo contaré todo.
Eso hicimos. Yo estaba llena de dudas. Amantes, esposas, errores.
__Verás. Esta mujer, la asesina, hacía ya tiempo que siguiendo a su marido le veía entrar en casa de la mujer que tenía que ser la victima.
__De la dueña del coche, precisé.
__Eso es. Entonces ella dio por supuesto que esa era la amante de su marido. Pero, sucede que esa señora era en realidad una alcahueta en cuya casa se veían diferentes personas buscando sexo discreto. Y curiosamente el marido de la asesina con quien follaba, perdón por ser tan directo, era con tu amiga Lola.
Yo hacía rato que le miraba fijamente sin decir ni pío. ¿Acaso este elemento, guapito de cara, me está tomando el pelo?. ¿Será una manera de insultarme por persona interpuesta por haberle ignorado hasta ahora?. Los policías son muy retorcidos.
__Oye, oye. Me estas diciendo que Lola era puta…y que en realidad la asesina acertó sin querer.
__Mas o menos, asi es. Después de interrogar a la dueña del coche, al marido de la asesina y a todos los demás llegamos a esa certeza.
__¿No me estarás tomando el pelo? Es que no tiene gracia.
El hizo el mismo gesto con las manos, que  un cura cuando dice a los fieles:  dominus vobiscum.
__No puedo entretenerme mas, dije un tanto desabrida.
__Si te parece quedamos mas tarde cuando salgas del trabajo y te cuento el resto.
Dudé, pero pudo mas la curiosidad. Al fin y al cabo soy mujer.
__De acuerdo.




Segundo y último capítulo la próxima semana…

El barrio, último capítulo



Todo este tiempo había estado residiendo en Hawai. Allí trabó amistad con un  veterano de la guerra de Vietnam. Un octogenario devoto de la Asociación Nacional del Rifle y del Tea Party, que odiaba a todo aquel ciudadano que no fuera blanco, mormón y republicano. Genaro se lo ganó a base de jamón de bellota, caviar iraní  y whiskey americano. Estaba seguro de que el yanqui conocía muchas cosas interesantes para sus propósitos.
No se equivocaba.
El napalm, muchacho, eso si que era divertido. Achicharrar charlies, quemar sus cultivos, sus cosechas, las aldeas enteras, el medio en general. Verlos salir ardiendo de entre los manglares. No creo que se hallan recuperado aun de aquellos días gloriosos para el ejercito americano. Que masacre ¡oh my God!. Fue maravilloso. Lastima que un cuáquero como Nixon ganara las elecciones, debería haber ganado Reagan. Aunque la culpa de todo la tuvo el judío de Kissinger. Lástima…Encima van esos europeos y le dan el premio Nobel. Hay que ser gilipollas…
El yanqui se quedaba traspuesto siempre que hablaba del Vietnam, como abducido por las nieblas del Mekong. Genaro le tenía preparado un Jack Daniel´s y un plato de jamón para cuando regresaba de la selva vietnamita.
Como me cuidas muchacho, te lo agradezco. Nadie se preocupa ya por mi.
Hábleme del napalm.
Es una maravilla. Barato, fácil de lanzar, huele que alimenta y una vez liberado, arde lenta e indefinidamente, ayudado por el oxigeno del aire. No deja nada con vida.
¿Se necesita un avión especial?
Que va muchacho. Es muy fácil de lanzar desde cualquier avión común y corriente.
¿Usted me conseguiría napalm?
Todo el que quieras.

Mi tía Gertrudis, la madre de Genaro, estaba sentada en el excusado por la mañana temprano cuando vio pasar un avión a ras de los tejados en dirección al barrio.
Que raro, el aeropuerto está en la otra punta de la ciudad.
De pronto se oyó un zumbido prolongado seguido por varios golpes rotundos y lúgubres, como campanadas a muerto, tam, tam,  tam; tras ellos una humareda negra se extendió sobre las azoteas mezclada con un fuerte olor a gasolina quemada.
Antes de que mi tía dejara su asiento, el avión paso de nuevo en dirección al gueto. Otra vez el zumbido, los golpes, el humo y el olor cada vez mas intenso. Y  otra vez y otra y otra…

He vuelto.
He terminado con el barrio. Esta vez si; me he ganado el puesto.
¿Que puesto?
El puesto en el barrio
En cual barrio si lo acabas de destruir, imbécil.
Genaro se sentó pensativo en el sofá del salón, la mirada perdida en un punto lejano, tal vez Hawai o quizá Vietnam. No se lo creía ni él.
Pues va a ser cierto que soy idiota.
Refundaré el barrio, dijo, mas para animarse a si mismo, que para acallar a su familia de listos.
¿Y quien vivirá en el, tú solo? Además la resistencia no te permitirá ni  acercarte. Mas vale que cojas tu avión y te vayas por donde viniste.
¿Qué?
Que te largues mientras puedas, respondió su padre hablando a gritos, porque
un ruido cada vez mas cercano y atronador, avanzaba por la calle en dirección  a la casa.
Parece un escuadrón de elefantes, dijo mi tía.
¿Has oído tú muchos escuadrones de elefantes?, preguntó desabrido mi tío.
De pronto cesó el ruido y se escuchó un grito unánime.
Libertador, libertador, libertador. Del barrio destructor.
Otro silencio.
Y de nuevo el grito:
Libertador, libertador, libertador.
Silencio.
Y el grito:
Libertador, libertador, libertador.
Genaro que llevaba puestas pinturas de guerra, mas como los indios que como los marines, salió al porche y se quedó mirando incrédulo a la multitud que se había detenido frente a la casa. En  ese momento de duda, porque no quedaba claro si eran amigos o enemigos, recordó a su admirado Mel Gibson y por una vez lamentó no ser escocés. Llevar falda le hubiera facilitado las cosas. Se volvió, se bajó los pantalones y enseño el culo a la muchedumbre.
Tía Gertrudis se tapó los ojos, para no ver el linchamiento.
Se escuchó un silencio prolongado de sorpresa  y de pronto, un orfeón de voces exclamó al unísono.
AU, AU, AU.
Han confundido a Wallace con Leonidas, dijo mi tío Gervasio, hay que ser ignorante...
Por lo menos les gusta la historia, comento mi tía, cuando recuperó la voz.
Creo que es mas bien el cine lo que les gusta.
Pues si les gusta el cine, son buena gente.
Siii, como Reagan y Schwarzenegger.

Por fin lo había conseguido. Era el jefe, aunque en este caso, de la resistencia. No  se apodaba Carnifex Maximus, aunque hubiera podido. De todos modos decidió ponerse un seudónimo como lo habían hecho a lo largo de historia todos los grandes lideres de la resistencia: Willy Brandt o Abu Mazen o Isidoro, sin ir mas lejos. Le gustaban los nombres compuestos por eso decidió llamarse Gen Locus, aunque solo como nombre de guerra, entre los camaradas. Para la nueva vida que se le avecinaba utilizaría su verdadero nombre: Genaro López Custodio primer alcalde de la Nueva Era elegido por aclamación popular.
La primera medida fue levantar otro barrio, mas pequeño y modesto, para la elite conductora de los destinos de la nueva época que acababa de instaurarse. Ya quedamos en que las élites no debían mezclarse con la plebe. El gueto anterior quedaría en pie, como un ejemplo actualizado de Sodoma y Gomorra, para que las futuras generaciones tuvieran memoria de lo ocurrido y no repitieran errores pasados.
La idea fija del nuevo gobierno ciudadano era  lograr la regeneración de la sociedad a cualquier precio. Se reformó la justicia para mandar a presidio a todo aquel  que delinquiera desde un puesto público: a la cárcel y no al barrio como venía sucediendo desde decenios. Se decretó transparencia absoluta en los ingresos de las clases dirigentes. Cualquier atisbo de enriquecimiento ilegal era penado con cadena perpetua en una prisión normal, tras devolver el dinero, por supuesto. Sin devolución, la pena consistía en trabajos forzados en un penal de máxima seguridad
Se prohibió ocupar puestos en empresas privadas al abandonar la vida política, tuviera la duración que tuviera. Se volvía a la vida anterior, ya fuera ésta de registrador de la propiedad o de albañil.
Se respiraba moral, decencia, transparencia, orden y concierto.
Se había comenzado bien; mas tarde vinieron los excesos.

Genaro y sus compañeros se convirtieron en los mister proper de la vida pública de la ciudad. Tanto limpiaron, pulieron y abrillantaron que se les comenzó a gastar la olla.
Un día, llegaron a la conclusión de que había demasiados extranjeros. Uno paseaba por las calles y los parques o se iba a comer o a tomar una copa y se encontraba muchos negros y muchos moros y muchos diferentes en general, fueran de donde fueran.
Expulsar a los que no tengan papeles. A los que hayan cometido algún delito. A todos, en general. Así habrá mas espacio y mas puestos de trabajo y menos gente en los hospitales. Y todo será mas uniforme. Mas ordenado. Mas puro. Mas ario.
Se comenzó a presionar a los masones, a los gitanos y a todo practicante de cualquier religión que no fuera la católica.
Se puso a los judíos bajo discreta vigilancia.
Otro día, con intervalo de años, eso si, decidieron restringir el acceso a la universidad; había demasiadas carreras. Era conveniente promocionar los oficios de toda la vida. Ya no se encontraban fontaneros, ni carpinteros, ni albañiles y los pocos que había cobraban mas que un ingeniero.
Esto es el mundo al revés ¿Dónde se vio?
Mas tarde,  pusieron trabas a que las mujeres ocuparan puestos de trabajo; en la vida pública, primero,  y luego en la empresa privada. Años mas tarde se les restringió el acceso a los estudios superiores. Se quiso también moderar su forma de vestir. Un poco mas tapadas estarían mucho mejor. Sería mas decente, mas acorde con la nueva moral. Faldas mas largas, nada de pantalones y el pelo recogido. O mejor, cubierto.
El cabello femenino es pura tentación.¡Por Dios! Eso si, se podía cubrir del modo que cada mujer eligiera: velo, pañuelo, gorro, sombrero. Faltaría mas.
A continuación,  se prohibieron las músicas estridentes casi diabólicas, como el rock, que secaban los cerebros de la gente. Quienes fueran sorprendidos haciendo semejante ruido serían inmediatamente sancionado con multas de un millón de euros. Los que osaran interpretar rap, serían encarcelados durante años. Ante las protestas se prohibieron las reuniones de mas de veinte personas. Con ello desaparecieron de un plumazo botellones, verbenas, romerías e incluso procesiones.
Se cerraron salas de conciertos, cines y teatros.
La contestación en la calle era continua, a pesar de la dura, durísima, represión policial.
La resistencia organizada surgió con fuerza cuando se prohibió el futbol.
La revolución estalló el día que se suspendieron “ante las algaradas y por tiempo determinado” las garantías constitucionales.
Se impuso un toque de queda
Es que no se os pueden dar libertades.
Y quedaron prohibidos los partidos políticos que no fueran afectos ciento por ciento al nuevo orden.
Este nuevo orden se sacó un mal día, un decreto de la manga, mediante el cual se perpetuaban en el poder.
Mano dura. Vara larga. Leña al mono.
Campana y se acabó.

Para entones mi primo Genaro llevaba años enterrado.
Y yo también, por suerte.




FIN

El barrio, capítulo II



Su padre se lo advirtió: Es que no solo tienes que estar tocado por un don, tienes que hacer algo muy grande, muy, muy grande. Algo excelso. El listón esta altísimo. Imposible para alguien mediocre como tu.
Mi primo Genaro, hacía méritos desde pequeño para ser diferente, pero sólo había logrado que lo expulsaran del colegio y de la universidad y el día que quiso incendiar el Congreso consiguió que lo metieran en la cárcel, lo que no habían hecho cuando puso una bomba en el metro, ni cuando voló el Pirulí de la radiotelevisión pública.
Le condeno por ineficaz, por inepto y por incompetente, porque tres errores para ganarse el apodo ya son demasiado, le había dicho el juez, que por cierto vivía en  el gueto, con el sobrenombre de Iniquus. 
Se lo había ganado por inhabilitar a todo el Poder Judicial del país que había votado a favor de reconsiderar la existencia del barrio. Todos los jueces del si, se tuvieron que ir al exilio para continuar trabajando, y el resto de compañeros que los apoyaron, también. La judicatura se transformó completamente para peor. Como casi todo lo demás.
Haré una muy gorda, amenazó Genaro.
Cumplió, aunque transcurrieron años.

Mientras, en la ciudad una incipiente resistencia iba tomando cada día mas cuerpo, pese a la férrea vigilancia. Jueces, policías y algún que otro político se ponían al frente de la ciudadanía con sentido común que era poca, todo debe decirse, porque la sinrazón se había instalado en las vidas de la gente como la cosa mas natural de este mundo. Tanto como respirar. Matar, robar, injuriar, estafar, delinquir en una palabra, era visto como un rasgo de madurez social, el resto eran apartados como gente pusilánime, incapaz, marginal, despreciable. Basura que no merecía casi ni el honor de visitar el barrio y pasearse por el. Si no fuera porque el ego de los residentes sufriría mucho, se les hubiera prohibido el acceso.
Para las gentes de mirada anaranjada, la vida transcurría feliz y la población aumentaba que daba gusto. A Genaro, el inepto, como lo apodaba su padre, la suya se le iba en discurrir modos y maneras de ganarse la plaza en el gueto sin que lograra nada definitivo que lo elevara por fin a la gloria. Había aprendido muchas cosas en la cárcel y ninguna era buena, sin embargo eran de poca trascendencia para ganarse el ansiado puesto. Prefirió no ponerlas en práctica para no irritar mas a Iniquus.
Hasta aquella tarde en la cual el nuevo alcalde, antiguo compañero de colegio, le ofreció el cargo vacante de concejal de basuras.
Espero mucho de ti, le había dicho.
No te defraudaré. Llenaré de gloria este ay-untamiento.
Para ello, atiborró la ciudad de mierda hasta los topes. Basura sin recoger durante meses, un olor insoportable que era perceptible desde kilómetros de distancia, toneladas de porquería apilada en las calles visible desde el espacio exterior; ratas y todo tipo de animales carroñeros invadieron las calles y las viviendas, surgieron enfermedades cutáneas, alergias, infecciones, seguidas de muertes por problemas respiratorios, por infartos, por asfixia, por asco. Los vecinos desesperados se mataban entre si por la mínima, se suicidaban arrojándose de cabeza sobre los montones de basura. En fin, una nueva plaga bíblica.
Esta vez, si.
Pero no. Los ciudadanos normales, los comunes, se echaron a las calles y sacaron la basura en sus propios vehículos, atropellando a los empleados municipales que osaran oponerse y arrollando a los policías locales a los que el alcalde ordenó disparar a discreción contra los voluntarios. No contaba con que estos también iban armados y terminaron por imponerse al ser bastantes mas. De este modo se acabó la huelga, con cientos de muertos de ambos bandos. Genaro no subió a los altares y se vio obligado a tomarse unas largas vacaciones, puesto que la población se empeñó en lincharlo, por cerdo. La gente común de la resistencia estaba perdiendo el miedo. Lo cual era un problema.
Me voy a algún lugar exótico, pero volveré con la solución.
¿Por qué no pruebas por el lado bueno?, preguntó el padre ingenuamente.
Porque no me sale de los cojones. Seré el Carnifex Maximus. Lo tengo decidido.

Durante el tiempo de ausencia de Genaro, ocurrieron en la ciudad problemas serios. Los resistentes se habían reunido y habían acordado una disposición que en principio pareció excesiva y dolorosa: disparar contra toda persona de ojos naranja. Muchos se opusieron dado que en el barrio vivía también gente buena.
No comprendo como siendo buenos pueden vivir allí rodeados de delincuentes de la peor calaña. Si muere alguno les está bien empleado por cómplices.
No tienen otra opción. Si te ofrecen el puesto debes ir, de lo contrario se toma como desobediencia civil y te vas a la cárcel. El gueto es un mal menor.
Yo considero que el mal menor es la cárcel.
No se puede exigir heroísmo a nadie. Además tienen familias que quedarían marcados para siempre. Lo que viene ocurriendo desde hace mucho es que los buenos lo son en absoluto anonimato. Nadie bueno realmente desea ser premiado con el barrio y esta gente nos están apoyando, ahora, desde la sombra. Consideran que la verdadera bondad, la mas prioritaria, es convencer a la población del error que lleva decenios cometiendo.
Entonces, ¿disparamos indiscriminadamente?
Si.
Los primeros cayeron sin esfuerzo, como es natural, pero rápidamente los naranjas se blindaron tras un muro de guardaespaldas cada vez que salían a la calle. Sin embargo todo fue a peor: los residentes no podían acudir al trabajo y los niños tuvieron que dejar de asistir al colegio. Era complicado abandonar el gueto. Las provisiones comenzaron a escasear, dado que la resistencia interceptaba los camiones de aprovisionamiento aunque fueran defendidos por guardas armados hasta los dientes, incluso con ametralladoras. En el último atentado, un coche cargado de explosivos conducido por un resistente suicida, se estrelló contra el camión de víveres, provocando un socavón que originó escapes de gas y dejó a oscuras y sin agua a media ciudad, barrio incluido.
Algo tan simple como ir a la peluquería resultó imposible, incluso lo fue asistir a los funerales de la gente asesinada. Hubo que improvisar una capilla dentro del barrio e incluso habilitar un columbario. Los muertos debían ser incinerados porque para construir un  camposanto no había sitio dentro del recinto y la resistencia había advertido que los cadáveres-caso de ser enterrados en el cementerio municipal- serían exhumados y arrojados a los buitres como carroña.
Esto es la guerra, exclamó el alcalde. Vamos a tener que quitar los microchips a la gente. Así no podemos continuar.
El sabio descubridor había muerto, lustros atrás,  atropellado por el tren; se dice que alguien lo empujó  a  las vías cuando ya había traspasado los saberes y no resultaba imprescindible. Los herederos de su ciencia, que también moraban en el barrio, tuvieron que hacerse cargo de la extracción, comenzando por ellos mismos. El proceso resultó algo mas laborioso que el anterior y se alargó demasiado en el tiempo. Tal vez hubiera un método mas rápido que solo conocía el inventor asesinado. Es lo que trae consigo la petulancia.

Cuando andaban en todo esto, regresó Genaro con la idea definitiva.



El último capítulo la próxima semana.